Adiós a las lesiones cerebrales en los cascos de moto. Una nueva tecnología será el nuevo estándar de seguridad, y funciona

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Un nuevo sistema llamado RLS ha logrado reducir las fuerzas rotacionales en pruebas realizadas por el laboratorio oficial de la FIM

John Fernández

La evolución en seguridad es constante. Sin embargo, y desde hace tiempo, da la ligera sensación de que las innovaciones han quedado estáticas porque todo giraba en torno a materiales más resistentes, mejores espumas interiores y diseños cada vez más sofisticados.

Pero nada de eso arreglaba (ni arregla) el principal problema que preocupa a ingenieros y médicos: las fuerzas rotacionales que actúan sobre el cerebro durante un accidente... Hasta ahora.

Podría convertirse en el próximo estándar de seguridad

Se acaba de patentar una nueva tecnología que quiere cambiar las reglas del juego en los cascos de moto, que se llama 'Release Layer System' (RLS) y sus responsables aseguran que puede reducir de forma muy significativa la energía rotacional que llega a la cabeza del motorista en caso de impacto.

Pongamos un ejemplo para ver de qué va eso de las fuerzas rotacionales: cuando un motorista cae al suelo y golpea la cabeza contra el asfalto (o un coche, o una barrear) el problema no es únicamente el golpe directo que se lleva el casco, sino que existe un movimiento de rotación que provoca que el cerebro se desplace dentro del cráneo.

Ese movimiento del cerebro dentro del cráneo es una de las principales causas de conmociones cerebrales y lesiones traumáticas, incluso en accidentes que no se producen a velocidades especialmente elevadas.

La ciencia ya lo dice: no hace falta ir rápido para que eso suceda. Un estudio citado por los desarrolladores del RLS ya dice que la velocidad media de impacto asociada a muchas conmociones cerebrales en apenas 43 km/h.

¿Cómo solucionarlo? De una forma sorprendentemente sencilla: entre la calota principal y una cubierta exterior se instala una capa formada por pequeñas esferas de policarbonato de apenas dos milímetros.

Entonces, en caso de impacto oblicuo, la cubierta externa se libera parcialmente y esas microesferas permiten que la energía rotacional se disperse antes de llegar a la cabeza del piloto. O, para que se entienda de otra manera: el casco absorbe el golpe y además, intenta evitar que el cerebro reciba toda la fuerza de torsión con esas esferas de 2 mm.

¿Humo? Qué va; las pruebas han sido realizadas por el Impact Laboratory de la Universidad de Zaragoza, el mismo centro encargado de certificar el estándar FIM FRHPhe-02, utilizado en competición internacional. La prueba se realizó con un AGV Pista GP RR, sobre el cual se pueden ver las diferencias muy claramente entre el que lleva este sistema instalado y el que no.

La buena noticia es que el RLS no pertenece a un fabricante de cascos en concreto, lo que quiere decir que se podría estandarizar para que todos lo usen a partir de un determinado momento como ya ocurrió, por ejemplo, con el sistema Pinlock.

Imágenes | RLS

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