Saluda a la Yambretta: un scooter con base Lambretta y motor de Yamaha RD350 que se pone a 200 km/h

La Lambretta es uno de los scooter italianos más épicos de todos los tiempos. Marcaron un antes… Y un después también. Tanto que a día de hoy son considerados una auténtica joya de coleccionistas, y quienes atesoran uno no se quedan con los brazos quietos, pues son auténticos moldes para esculpir.

Por ejemplo, uno de los últimos inventos Frankestein con la Lambretta es la Amphi-Scooter… O hay quienes hace poco le metieron una bomba atómica como motor capaz de superar a la mismísima Aprilia RS 250. La de hoy tampoco se queda corta, y te damos un dato para confirmar: casi se pone a 200 km/h.

El motor dos tiempos de la RD350 da 60 CV

En su día fue una moto barata y fácil de fabricar. No tenía mucho misterio. Con el tiempo se han revalorizado y convertido en lo que hoy vemos. Y es que en la mayoría de modelos modificados, de su propulsor original no queda nada… La joya de hoy además de tener una emotiva historia detrás, monta el corazón de una Yamaha RD350. De hecho, hace no mucho vimos una aquí en Motorpasión.

La RD350 es otra de las joyas old-school. Una moto cuya edición definitiva llegó en 1983 con un motor que daba 60 CV, encendido electrónico, sistema de válvulas electrónicas… Parte de su conjunto derivava de la 500 cc del mundial de motociclismo. Ahora imagínate a una Lambretta bombeando gasolina cosa mala, con ese olor a dos tiempos y a casi 200 km/h. ¡La han llamado la Yambretta! Mira cómo rezumba:

Es la idea que tuvo Jed Thompson para honrar a su hermano, que falleció hace tres años. Le dejó algo de dinero en la herencia… Y Jed solo quería recordar a su hermano para siempre, que también era amante de las motos y las Lambretta. Así que construyó algo “en su memoria que lo mantuviera vivo de alguna manera”.

Así que compró una Lambretta Jet 200 de la que solo quedaban los restos… El chasis y la carrocería. Suficiente, no necesitaba más, porque Garry Hancock “The Wizard” (el mago) se la personalizó hasta los topes, literalmente. Los escapes son también artesanos... Y canalizan muy bien el ronroneo del dos tiempos.

De hecho, para esta moto Frankestein la moto utiliza el chasis original en la parte delantera y el bastidor de la Yamaha RD350 en la trasera. El asiento tampoco es original, sino el de una GP125 que el protagonista tenía por el garaje.

También le adaptaron unas tomas de aire bajo la carrocería que incluso parecen de serie. La subieron al banco de potencia y daba 60 CV, y la llegaron a poner a 130 millas, lo que son unos 209 km/h.

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