BMW C 600 Sport, prueba (conducción en ciudad y carretera)

Nos subimos a la BMW C 600 Sport y lo primero de lo que nos damos cuenta es que es bastante más pequeña que su hermana, la BMW C 650 GT. Por tamaño casi, casi parece un 300 o 400 más que un megascooter. Y eso para los más altos puede ser un problema ya que no estarán tan holgados de espacio como en otras.

El manillar en una posición más baja y el asiento a su vez más alto hace que mis rodillas, con mi 1’90, lleguen a pegar en la puntera de los manillares cuando lo giro hasta los extremos. Y eso sentado atrás del todo porque si vamos un poco más echados hacia adelante, la cosa todavía empeora un poco.

Una vez encontrada una postura que más o menos me va bien, hago un par de maniobras para salir del lugar donde estoy estacionado, y llega la segunda sorpresa del día. De nuevo, cuando giro el manillar a tope, tengo problemas pero esta vez con los retrovisores ya que las manetas prácticamente llegan a golpear con ellos y te puedes incluso pillar algún dedo. Esto debe ser un gen de las deportivas porque en las Ducati te pillas los pulgares con el depósito, y aquí el índice con los retrovisores.

Nos ponemos por fin en marcha y observamos que la BMW C 600 Sport es más contundente de motor. Da la impresión de que su motor tiene una respuesta mucho más viva y acelera con más mala leche. Su peso en orden de marcha es de unos 12 kilos menos, pero no creo que ahí resida la diferencia. Habrá que esperar a salir a carretera abierta para comprobar si efectivamente la respuesta del motor es diferente.

De nuevo en cuanto empezamos a rodar, los kilos desaparecen como por arte de magia. Además, la BMW C 600 Sport es mucho más rápida de dirección y mucho más ágil entre el tráfico si la comparamos con la BMW C 650 GT, pero ¡vaya!, sigue sonando igual de descafeinada.

Ojo, yo no soy de los que les gusta andar cambiando los escapes, tampoco vayáis a pensar, pero si diferenciar con el sonido un scooter con motor de 650cc y otro de 300cc, por ejemplo. Que suenen prácticamente igual le quita un poco de emoción. Quizás sea nuestro carácter latino y seguro que más al norte de Europa prefieren menor ruido, pero las previsiones de BMW es que el 75% de las ventas se las lleve España, Italia y Francia. Y no hace falta decir que los dos primeros somos los quemadillos de Europa hablando de motos (con permiso de los ingleses).

BMW C 600 Sport, divirtiéndonos por carretera

No alejamos del tráfico urbano y de nuevo salimos a carretera. Desde un primer momento la BMW C 600 Sport se comporta como la noche y el día si la comparamos con la otra. Aquí si que empiezan a haber diferencias serias. Menos peso se traduce en menos inercias y una postura más adelantada en una mayor confianza en la rueda delantera y mayor agilidad en la entrada de las curvas.

Juro que le hice mil y un perrerías: trace curvas completamente erguido, descolgando, incluso sacando pierna en grandes horquillas al más puro estilo supermotard, dejando inclinar la moto todo lo posible buscando que rozase algo en el suelo. Nada, no hubo manera. Y en todos los casos la estabilidad fue soberbia. Ni una sola vez el chasis dio muestras de debilidad o las suspensiones dijeron Flanagan afloja que no vas en una deportiva.

En lo que no noté nada de diferencias fue en los frenos. Ni en su potencia ni en su tacto. El delantero, correcto, con mordiente y dosificable. El trasero por el contrario muy duro para accionarlo y con una entrada del ABS bastante rápida y abrupta.

¿Y el motor? Os preguntaréis. ¿Notaste diferencias? Pues si, y notables. Cuando rodaba con la BMW C 650 GT detrás de algunos compañeros periodistas que llevaban la BMW C 600 Sport, a la salida de las curvas les comentaba que echaba de menos poder bajar una marcha porque aunque abría a tope, no conseguía recortarles distancia. No les revelaba toda mi información ya que por el sonido de los motores, sabía que estaba abriendo gas incluso antes que ellos, pero por alguna extraña razón, la entrega de potencia era más progresiva.

Una vez a los mandos de la BMW C 600 Sport mis sospechas se confirmaron y noté que saliendo de las curva, su aceleración era superior. Es más, me despegaba de los demás ya que ahora ellos iban con la BMW C 650 GT. Una vez en casa y con calma, repasando las hojas de características de los dos modelos, pude ver que la aceleración de 0 a 100 km/h de la BMW C 600 Sport era de 7,1 segundos mientras que la otra tardaba cuatro décimas más, demasiada diferencia para esos 12 kilos por lo que el motor en una y otra seguramente tienen mapas de inyección diferentes.

Bueno, ya está bien de hacer el gamberro por la sierra, toca regresar por autopista. Veremos si no ha perdido demasiada comodidad.

Continuará…

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