Funciona como un cohete puro: 100% de potencia instantánea sin transmisión, sin filtros y sin margen de erro
Hay motos rápidas, y luego está 'esto'. 'Esto' porque es difícil de definir: "¿una moto?", nos preguntamos. Sí, pero no.
Es el orgullo de padre de un ingeniero británico que ha construido en su garaje una máquina que directamente rompe la lógica de la aceleración tal y como la entendemos en el mundo de las motos, tal y como recoge MCN.
Picos de 6,8 G que aplastan al piloto contra la moto
Y no exageramos cuando decimos que, más que una moto, es un cohete. Se llama (lo llama) 'Force of Nature' y es, en el sentido estricto de la palabra, un cohete de vapor con forma de moto. Detrás está Graham Sykes, un ingeniero de precisión de 62 años que lleva años desarrollando esta idea hasta llevarla a un nivel que ya roza lo absurdo.
Los datos hablan por sí solos: de 0 a 18 metros en 0,72 segundos; 200 metros en 3,17 segundos a más de 320 km/h y 300 metros en 4,53 segundos cerca de 310 km/h.
A efectos oficiales se trata del "vehículo con mayor aceleración del mundo, solo por detrás de un Top Fuel", relata el ingeniero, que pone el foco en que "muchísima gente ha superado por 300 km/h, eso no es nuevo, pero la aceleración es lo realmente impactante".
Detrás hay un concepto bastante más simple de lo que se podría pensar: en lugar de un motor convencional, al uso, la moto utiliza agua sobrecalentada a unos 250 ºC y presiones cercanas a 580 psi. Esa energía se libera a través de dos toberas tipo de Laval, generando empuje directo. Tampoco tiene cadena, ni caja de cambios, ni pérdidas mecánicas... porque es un cohete.
"Como es un cohete, entregas el 100% de la potencia de forma instantánea", cuenta Sykes. "No tienes que pasar la potencia a través de una rueda ni soltar embrague. Toda la energía que generas la puedes soltar de una vez".
El resultado es un chorro que alcanza 1,1 veces la velocidad del sonido y consume hasta 40 litros de agua por segundo. Y lo más importante: no hay regulación posible: "La potencia es todo o nada, no puedes modular el flujo", detalla.
Es tan bestia que la fuerza alcanza picos de 6,8G; lo que traducido al mundo terrenal, significa que un piloto de unos 85 kg llega a soportar una carga equivalente a casi 580 kg.
El tipo sigue ensimismado en conseguir recortar el crono aún más: "Creo que podemos recortar unos 0,6 segundos en el cuarto de milla. Eso nos metería en tiempos de cuatro segundos altos. Es hacia donde queremos ir". El problema es que consume 120 litros de agua en 2,9 segundos.
Quizá lo más bestia de este proyecto es que esto no es cosa de una grna fábrica ni un taller especializado; se ha trabajado en un cobertizo. "Más tarde coincidimos con un francés que tenía un scooter de vapor y era lo más peligroso que he visto en mi vida. Pensé que aquello había que hacerlo bien. Empecé a investigarlo… y catorce años después, aquí estamos". Y ahora a ver dónde llega.
Imágenes | Santa Pod Raceway, John Bearby
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