Mejoras necesarias en el comportamiento de las motos en la ciudad

Esta mañana escribía sobre las ventajas que aporta la moto a la movilidad urbana. Estos aportes de la moto a la mejor circulación en las ciudades nos hace merecedores de políticas públicas que apoyen el desarrollo de la moto como un medio de transporte ciudadano.

No obstante, es cierto que las motos no tenemos tampoco en las ciudades la mejor consideración posible por parte de los otros usuarios con los que convivimos en las vías públicas, sean peatones u otros conductores de vehículos. En parte por tópicos, pero también es cierto que podemos entonar un cierto “mea culpa” entre los moteros y admitir que hay unos cuantos comportamientos mejorables en nuestro colectivo. No son todos, más bien una minoría, pero que sirve para reforzar los tópicos que nos hacen seguir con una baja consideración frente al resto de la ciudadanía. A ver si entre todos acabamos de erradicar estas actitudes de la moto en la ciudad.

Cinco mejoras necesarias en el comportamiento de las motos en la ciudad:

  • Tener más cuidado al aparcar para no molestar. El tema de las motos en las aceras dará para otro post, especialmente por la situación que estamos viviendo en Barcelona. Pero es cierto que hay moteros que utilizan las aceras como estacionamiento sin preocuparse por bloquear el acceso a un paso de peatones o a un container de basura. Acostumbrarnos a aparcar donde no moleste y caminar un poco hasta nuestro destino es una buena práctica.
  • Hacer menos ruido. Jaume Mimó tenía un lema para la moto de montaña que es plenamente aplicable a la ciudad: “El ruido no nos deja hacer amigos”. Y es cierto. Afecta sobretodo a los ciclomotores, pero también hay algunas motos con escapes de los que escapan demasiados decibelios.
  • No circular por las aceras. Las aceras han de ser el reino de los peatones. En demasiadas ocasiones veo que en un atasco las motos utilizan la acera para avanzar. Es un gran riesgo: puede salir un niño o una persona mayor de un portal y no hay margen para la reacción. Nunca deberíamos plantearnos la posibilidad de circular por acera (solamente para aparcar donde no moleste, a velocidad peatonal).
  • Reducir el zigzagueo y los cambios de carril frecuentes. A veces confundimos las calles de la ciudad con un circuito en el que el resto de vehículos parecen doblados, circulando con frecuentes y rápidos cambios de carril. No toca. Al evitarlo, reducimos enormemente nuestras propias posibilidades de accidente y contribuiremos a un tránsito tranquilo y seguro. Este tipo de conducción ayuda mucho al tópico “es que las motos van como locos”. Son algunas, pero nos meten a todos en el saco..
  • Respetar los carriles bici. En muchos casos, son un nuevo elemento en las ciudades. Por la propia velocidad de las bicicletas, parecen infrautilizados y son como una tentación permanente. Debemos evitarlos como una muestra de respeto a estos otros vehículos de dos ruedas que son todavía más frágiles que nosotros. Deberíamos dar a la bicicleta el mismo respeto que queremos recibir de los automóviles.

No estoy diciendo que sean conductas generalizadas o que una gran mayoría de moteros circulen así. Por suerte, son una minoría. Pero son conductas que existen y que hacen mucho daño al colectivo motero, alimentando los tópicos que nos perpetuan como alguien “no deseable” en la ciudad. A ver si entre todos hacemos el esfuerzo de mejorar un poco y ganamos enteros en nuestra valoración en la convivencia ciudadana.

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