Soichiro Honda hizo una promesa a sus empleados: "Ganaremos el Tourist Trophy". Para cumplirla puso en juego el futuro de su compañía

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Aquella promesa cambió para siempre la historia de Honda y del motociclismo japonés

John Fernández

Hay empresas que nacen para vender, y otras que nacen para crear cultura; Honda bien podría ser de este segundo grupo tan... ¿exclusivo?

Soichiro Honda, el fundador de Honda, jamás entendió las motos como un negocio, sino como una cultura de la competición que era casi obligatorio. Y para muestra, lo que hizo en el TT de la Isla de Man cuando, antes, el Mundial de MotoGP no existía y tenía aún más reputación.

"Competiremos y ganaremos el Tourist Trophy"

Los japoneses son muy suyos, también culturalmente. Por ejemplo, Soichiro no quería trofeos, sino que estaba convencido de que, para hacer las mejores motos, había que enfrentarse a los mejores para así construir las motos más perfectas posibles.

Esa forma de pensar quedó resumida en una carta que hoy forma parte de la historia del motociclismo; se trata de una carta que escribió el creador de Honda cuando apenas era una pequeña empresa que empezó haciendo bicis con motores, y en la que promete que rozaría lo imposible para llevar a Honda al olimpo del motociclismo. Spoiler: lo hizo.

Fue el 20 de marzo de 1954 cuando Soichiro Honda reunió simbólicamente a los no demasiados trabajadores de la marca a través de una marca. En ella explicaba que, desde niño, su sueño era fabricar motos capaces de competir en cualquier parte del mundo.

En el final de esa carta, el hombre que dio vida a Honda prometió que, y citamos textualmente, "dedicaría todo su corazón, toda su creatividad y toda su capacidad para competir... y ganar el TT de la Isla de Man". A estas alturas de la película Honda, como marca de motos, todavía no había cumplido ni cinco años de vida prácticamente.

El plan empezó pronto después de aquella carta; ese mismo año, 1954, Soichiro viajaría a Europa con Takeo Fujisawa para comprobar con sus ojos el nivel de los fabricantes europeos. Y claro, fue al TT, donde comprobó el sofisticado nivel de las motos, que rondaban los 18 CV y utilizaban materiales y soluciones muy superiores, mientras que sus simplísimas Honda eran de apenas 125 cc y 10 CV.

Lejos de abandonar la idea, eso le propulsó todavía más. En aquel viaje al Tourist Trophy Soichiro y Takeo compraron herramientas, materiales e incluso maquinaria para analizarlos posteriormente en Japón. Más adelante, cuando el conde Giuseppe Boselli le regaló una Mondial de competición, Honda la desmontó prácticamente pieza por pieza para estudiar cómo había sido construida.

Entre tanto, las Honda iban mejorando y utilizaban como escaparate y laboratorio de pruebas las carreras nacionales, que poco tenían que ver con las europeas, pero como muchas de estas competiciones tenían lugar en caminos de tierra o caminos volcánicos, eran auténticas pruebas de resistencia para los motores.

Poco a poco Honda fue abandonando los monocilíndricos para cambiarlos por multicilíndricos capaces de girar a regímenes altos, desarrollando por ejemplo las culatas de cuatro válvulas u otras soluciones. Po rejemplo, en 1958, solo cuatro años después, la RC142 ya era una bicilíndrica de 125 cc que igualaba en potencia a las mejores motos europeas.

En el '59 Soichiro supo que era el momento, así que viajó con cinco motos hasta la Isla de Man para una carrera de 125 cc. Se llevó con él a pilotos japoneses que jamás habían viajado ni competido fuera, y claro, no ganaron. Pero el resultado fue poco más que extraordinario: Naomi Taniguchi terminó sexto, otros compañeros también finalizaron entre los mejores clasificados y Honda conquistó el prestigioso Manufacturers' Team Prize, el premio reservado al mejor equipo.

Desde aquel momento, la evolución fue vertiginosa, y en 1960 Honda disputó ya el Mundial completo y comenzó a hacerse con lso servicios de pilotos ooccidentales para desarrollar sus motos.

En el '61 pasó lo que siete años antes Soichiro había imaginado y rubricado en esa carta: Honda ganó el Tourist Trophy en las categorías de 125 y 250 cc, ocupando además las cinco primeras posiciones en ambas cilindradas. La promesa escrita en aquella carta de 1954 acababa de hacerse realidad.

Imágenes | Honda

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