
La marca austriaca sigue lejos de haber cerrado todas sus heridas, pero los últimos resultados muestran un cambio de tendencia tras meses al borde del colapso
Hasta hace nada, hablar de KTM era hacerlo de reestructuraciones, problemas de liquidez, producción paralizada y dudas sobre su futuro. La situación llegó a ser tan delicada que muchos se preguntaban si el fabricante austriaco sería capaz de sobrevivir sin una profunda reorganización y sin el respaldo económico de Bajaj.
Ahora, las cifras correspondientes al primer semestre de 2026 dibujan un escenario muy distinto. La recuperación todavía no puede darse por completada, pero los indicadores financieros y comerciales empiezan a parecerse mucho más a los de una compañía que vuelve a funcionar con normalidad que a los de una empresa inmersa en una crisis.
Los ingresos se disparan y KTM vuelve a ganar dinero con su negocio
Durante los seis primeros meses del año, KTM, Husqvarna y GASGAS han comercializado un total de 147.572 motos en todo el mundo, incluyendo las ventas realizadas por Bajaj en el mercado indio. La cifra supone un crecimiento cercano al 81 % respecto al mismo periodo de 2025, cuando apenas se superaron las 81.000 unidades.
Buena parte de ese impulso llegó entre abril y junio. Solo en ese trimestre, las tres marcas entregaron cerca de 49.000 motos fuera de India, mejorando claramente tanto los resultados del mismo periodo del año pasado como los registrados durante el primer trimestre de este ejercicio. La mejora no se limita al volumen de motos vendidas. También se refleja directamente en la cuenta de resultados.
La división de motos ha generado alrededor de 700 millones de euros de facturación durante la primera mitad del año, prácticamente el doble que un año antes. Solo entre abril y junio ingresó unos 370 millones de euros, muy por encima tanto del primer trimestre de 2026 como del segundo trimestre de 2025.
Sin embargo, el dato que probablemente más alivio genere dentro de Mattighofen no es el de las ventas ni el de la facturación, sino el regreso de la rentabilidad.
Hace un año la compañía perdía dinero con su propia actividad industrial. Fabricar y vender motos suponía un negocio deficitario, con un margen operativo profundamente negativo. Ahora la situación ha cambiado por completo y KTM prevé cerrar el segundo trimestre con un margen EBITDA positivo del 8,7 %, una señal de que el negocio vuelve a generar beneficios antes de intereses, impuestos y amortizaciones.
No significa que todos los problemas hayan desaparecido, pero sí que la actividad diaria vuelve a sostenerse por sí misma.
Bajaj ha sido la pieza clave de la recuperación
Gran parte de este cambio de rumbo tiene un protagonista evidente: Bajaj. El fabricante indio ha desempeñado un papel decisivo durante los meses más complicados, aportando financiación, manteniendo operativa parte de la producción y garantizando el suministro a la red comercial mientras KTM negociaba con acreedores y reorganizaba su estructura.
Ese respaldo ha permitido que la compañía atravesara uno de los momentos más delicados de su historia sin detener completamente su actividad y, ahora, empieza a traducirse en cifras mucho más positivas.
Queda camino por recorrer y la recuperación definitiva todavía dependerá de que esta tendencia se mantenga durante los próximos trimestres. Pero, después de muchos meses protagonizando titulares por sus problemas económicos, KTM vuelve a hacerlo por algo mucho más importante: vender más motos y volver a ganar dinero con ellas.
Imágenes | KTM
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