Moto22 en la competición: quinta prueba en Villarcayo (1/2)

Poco a poco se va acabando el campeonato. Allá por el mes de Julio, empezamos a competir y han ido pasando las semanas. Poco a poco, os he intentado ir acercando todo el mundillo que gira alrededor de una carrera, pero todavía os tenía reservado algo más.

La quinta de las pruebas (cuarta puntuable), se celebró en el circuito de Villarcayo, en Burgos. Un circuito que acoge pruebas del Campeonato de España, rápido y técnico, que a buen seguro me haría disfrutar de buenos momentos.

Pero este estreno no sería como los anteriores. Un tiempo malo donde los haya, con mucho frío y lluvia, deslució la que probablemente iba a ser la mejor carrera del año y con mayor número de inscritos, con gente venida del Pais Vasco y Aragón. Además, toda la responsabilidad del equipo Xatu Astur recayó sobre mi, porque ninguno de los compañeros pudieron competir, ya fuera por otros compromisos o por averías mecánicas.

La situación no auguraba nada bueno. Tercero, con diez puntos de ventaja solamente sobre Pedro, y sin haber rodado nunca en mojado con esta moto ni con neumáticos de lluvia.

Lo primero, los reglajes. Había que ablandar las suspensiones, pero... ¿cuánto? Con quince minutos de libres para aprenderse el circuito y poner la moto a punto, no había mucho tiempo para andar inventando, así que afloje un poco la compresión en horquilla y amortiguador, y me encomendé al Dios de la lluvia. Tocaba salir a los entrenamientos libres.

Antes de finalizar la primera vuelta, ya estaba levantándome del suelo. La pista parecía de hielo, y era verdaderamente difícil mantenerse derecho. Aún con la curva de menos potencia seleccionada en la moto, no había manera de traccionar a la salida de las curvas. En las frenadas, la rueda trasera se bloqueaba sola. Por lo menos, la rueda delantera parecía sólidamente pegada al asfalto.

Todavía probaría otra vez el suelo en la misma curva, y es que empezar a pasar por ella se me antojaba de lo más complicado, y susto tras susto me iba adaptando a la moto y a la pista.

Después de dos caídas, tocaba ajustar paramanos y manetas, porque estaban desplazadas. Por dos veces pensé en tocar reglajes, pero ¿en qué sentido? ¿con qué propósito? Mejor dejarlos como estaba, ahora que me empezaba a acostumbrar a las reacciones y adaptarme a ellos.

Clasifico en tercera posición, a un segundo y medio del segundo. Juancho, otra vez venido del espacio exterior, hace la pole provisional. Al segundo le saca siete segundos por vuelta, en un circuito de menos de un minuto y diez segundos. Pedro no sale en los libres, pero tiene mucha experiencia, por lo que seguro que sorprende.

Salimos a los cronos, con calma. La lluvia empieza a arreciar y el circuito se está encharcando. Pedro me adelanta e intento seguirlo. Lo único que hago es salir volando por orejas, dándome un golpe bastante fuerte. Por suerte no me he hecho daño, pero el botón de arranque me ha desaparecido del manillar. Después de unos instantes de pánico, me doy cuenta que se ha girado y está debajo de los cables del acelerador. Y aunque no consigo moverlo, soy capaz de tocarlo con la uña de un dedo, por lo que puedo arrancar la moto.

Tiro lo mejor que puedo, pero no tengo ni idea de los tiempos que estoy haciendo. Eso si, ya tengo controladas las curvas donde la moto patina, y las referencias de frenada, por lo que dentro del descontrol aparente, lo llevo todo más o menos por la mano, y se el ritmo que tengo que llevar para, por lo menos, acabar la carrera y puntuar.

En los cronos, he hecho el cuarto mejor tiempo, a sólo cuatro décimas del tercero. Pedro es segundo y me saca dos segundos y medio, por lo que de quedar todo así, me recortaría siete puntos, a falta de una prueba. Tengo que mantener el cuarto puesto a toda costa. Juancho, bueno, Juancho sigue dominando con mano de hierro.

Continuará...

Fotos cortesía de Mancuso

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