Este no es otro artículo incendiario sobre Valentino Rossi

El Campeonato del Mundo de MotoGP está empezando a describir una trayectoria circular. Y no, no hablo de una carrera de motos en un óvalo de Nascar, hablo del tocadiscos atascado en el que se han convertido las reacciones, las re-reacciones y las re-re-reacciones cada vez que alguno de los protagonistas del campeonato se pronuncia, con mayor o menor acierto, sobre cualquier tema. Y siempre en torno al mismo personaje: Valentino Rossi.

Llevo meses procurando no pronunciarme al respecto, porque yo me enamoré del motociclismo viendo carreras, no ruedas de prensa. Pero ya estoy cansado, por no decir harto. Harto de que, después de ver preciosos espectáculos en pista un gran premio tras otro, en los posos del fin de semana sólo queden cruces de reproches, ataques e incluso insultos entre bandos: rossistas y anti rossistas.

Nadie va a convencer a nadie

No voy a entrar en lo sucedido el año pasado, por una sencilla razón. Porque los hechos objetivos son indiscutibles (Marc Márquez acabó en el suelo en Sepang y Jorge Lorenzo ganó el título porque sumó más puntos que nadie), y porque los demás hechos son completamente subjetivos, y cada cual defenderá a ultranza su postura, que en TODOS los casos se radicaliza con cada disputa dialéctica: para los rossistas, Rossi es cada vez más víctima. Para los antis, cada día es más culpable.

Os voy a contar un secreto: Valentino Rossi es un piloto de motociclismo. De los mejores de la historia (para unos el mejor, para otros no, volvemos a lo subjetivo). Con un impacto mediático sin precedentes. Con una forma de ser que puede gustar más o menos. Pero, para bien o para mal, es un piloto de motociclismo. Y punto.

¿Por qué hay que darle vueltas a lo mismo una y otra vez?

Es un ser humano que comete errores, como el que le costó la segunda posición el otro día en Aragón. Que tiene su particular visión sobre lo sucedido en 2015, y que no la va a cambiar. Considera que le robaron el título, y eso no va a cambiar. Nadie va a entrar en su cabeza a convencerle de lo contrario. Tampoco nadie va a entrar en la cabeza de Márquez a convencerle de lo contrario.

De la misma forma, tampoco nadie va a conseguir entrar en las cabezas de los seguidores y detractores de Rossi para convencerles de absolutamente nada. Entonces, mi pregunta para unos y otros: ¿por qué hay que darle vueltas a lo mismo una y otra vez? Llevamos 14 carreras este año, y 14 lunes (y 14 martes) han acabado volviendo sobre Sepang 2015 y blablablá.

Yo estoy harto. Ni Rossi es el salvador del motociclismo ni va a acabar con él. Es un piloto, al que hay que juzgarle por sus méritos en pista, que son muchos. El motociclismo existía antes de Rossi y existirá cuando no esté. Y seguirá siendo el deporte más bonito del mundo, porque el motociclismo está por encima de cualquier piloto.

Por eso me da tanta rabia pensar en todo el espectáculo que se están perdiendo muchos, por estar buscando acciones que legitimen su fanatismo en pro o en contra de un piloto. Gente que sabe cuántos milímetros de la rueda de Lorenzo salieron del asfalto, los segundos que Rossi tuvo el dedo levantado o las décimas que ganó o perdió Márquez haciéndose un recto, pero que no recuerdan cómo ganó Dani Pedrosa en Misano, ni la histórica remontada de Cal Crutchlow en Brno ni los estrenos de Andrea Iannone en Austria y Maverick Viñales en Silverstone.

Mi humilde consejo es que enterréis por fin el hacha de guerra, que así se disfrutan mucho más las carreras, os lo aseguro. Y si no queréis, pues nada. Vosotros os lo perdéis.

Fotos | Yamaha Racing

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