Cheste 2008, problemas en los accesos al circuito

Este fin de semana se ha disputado el Gran Premio de la Comunidad Valenciana, una carrera que debía servir como broche a una temporada poco fructífera para los pilotos españoles, que no han logrado ningún título. Fueron muchos los que se fueron hasta Cheste para animar a los nuestros en este final de temporada. Pero también fueron muchos los que sufrieron los problemas de la organización de la carrera, que se vio completamente desbordada con los accesos al circuito.

Las lluvias caídas los días antes de la carrera dejaron completamente embarrados los parkings de tierra que tenían previsto usar para los coches y motos durante el sábado y domingo. Es curioso que precisamente en Valencia, una región en la que cuando llueve lo hace de verdad provocando inundaciones, los parkings previstos sean de tierra y no de asfalto como en Jerez.

Ante este problema, la organización decidió poner en marcha un plan de emergencia. Se habilitarían parkings alternativos en dos polígonos a unos 6-7 kilómetros del circuito. Desde allí 137 autobuses lanzadera llevarían y traerían a los aficionados de forma constante de sus vehículos al circuito y viceversa.

El sábado por la mañana la gente salía de sus hoteles con destino al circuito Ricardo Tormo. Por la A3 pronto se encontraban con las retenciones, pero la Guardia Civil estaba en la carretera indicando a todos los coches sin pase de parking que debían aparcar en el polígono industrial Loriguilla, situado en la salida 339 de dicha carretera a unos 6 kilómetros del circuito.

Una vez en el polígono, todo estaba muy bien organizado y se indicaba dónde debían dejar los coches. Los buses esperaban al fondo, e iban saliendo a medida que se iban llenando. Cuando la gente subía al autobús, lo primero que hacía era preguntar al conductor si el servicio de autobuses iba a funcionar todo el día, a lo cual contestaban que si, día y noche. La misma respuesta daban los operarios que coordinaban las paradas de los autobuses.

Perfecto, la gente se va al circuito para meterse en faena. Tanta faena que algunos salían del circuito a las 7 de la tarde con el consiguiente cansancio. Comienzan a andar hacia las paradas de las lanzaderas, y empezaba a parecer raro que no viese ni uno solo de los 137 autobuses que debían llevar a la gente hasta el coche.

Cuando llegaban a las paradas de las lanzaderas, se confirma lo que se sospechaba. La organización ha dicho a los autobuses que su jornada había acabado, que mañana seria otro día. Cientos de personas se encontraron entonces con sus vehículos aparcados a siete kilómetros del circuito y sin forma real de llegar a ellos. Una carretera sin arcenes y sin luces los separaban del coche. Hubo algunos que tuvieron suerte y consiguieron que algunos vehículos privados los acercasen hasta el coche. Otros no tuvieron tanta suerte y tuvieron que andar los siete kilómetros por esa oscura carretera.

Para el domingo la gente que disponía de un pase de parking con el que se podía acceder al aparcamiento de asfalto más cercano al circuito no tuvo tanta suerte como el día anterior. Aún saliendo de Valencia temprano, para poder llegar con algo de tiempo al circuito, se encuentra con una fila de coches que no avanzaba, y poco a poco se acercaban las 11 de la mañana y con esa hora el comienzo de las carreras.

Los que consiguieron llegar hasta la rotonda de acceso al circuito, se encontraron con la Guardia Civil completamente desbordada, diciendo que ningún coche o moto podía acceder al circuito, tuviesen pase o no. Indignación y enfado por parte de todos los que habían pagado los caros pases del Vip Village y los acreditados que tenían que acceder al circuito para trabajar. La gente dejando sus coches y motos literalmente tirados en cualquier esquina, vergonzoso.

Durante la noche anterior al Gran Premio, nadie había controlado los accesos a los parkings del circuito y estos estaban llenos de coches sin autorizaciones.

Ante la desinformación y falta de soluciones los que intentaban acceder al circuito comienzan a saltarse el control de la policía. No podía ser que les dejasen fuera. Al final algunos tuvieron la suerte de poder dejar el coche en un parking de tierra de esos que teóricamente no se podían utilizar porque estaban llenos de barro. Pero muchos otros se quedaron en el camino sin poder ver las carreras. Un grave problema de la organización, que debería ir a Jerez para ver como se organiza bien el acceso y salida de un circuito.

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