Casey Stoner, buscando los límites, la autobiografía del campeón australiano

Que Casey Stoner es un tipo especial creo que no lo duda nadie. A muchos nos sorprendió el anuncio de su retirada del Mundial de MotoGP estando en lo más alto de la categoría. Pero creo que lo más sorprendente son las revelaciones que hace en su autobiografía, un libro que será presentado el próximo miércoles en Melbourne (Australia), pero que ya está circulando por el paddock de Phillip Island bajo la mano de Kenny Roberts, otro personaje muy controvertido del mundial.

En el diario El País han publicado un articulo resumiendo las partes más "jugosas" de esta autobiografía. Historias que te dejan con un regusto amargo en la boca. Regusto amargo porque a través de estas historias podemos ver que en esto del mundial de MotoGP no es oro todo lo que reluce. En demasiados casos los pilotos acaban siendo "juguetes rotos" o niños ejerciendo roles de adulto que muchos no serían capaces de afrontar ni con cuarentaymuchos a sus espaldas.

¿Qué lleva a un niño a llorar antes de los entrenamientos porque no le gusta que lo vean los demás? ¿Cuanta presión es capaz de soportar un quinceañero sin romperse? Entre esas historias encontramos movimientos tan dudosos como las negociaciones que tuvieron con Casey Stoner desde el equipo Scott Honda en 2004. Según la autobiografía de Casey Stoner esto fue una maniobra para asustar a Andrea Dovizioso y obligarle a fichar con ellos.

También habla de que en 2006 le quitaban los Michelín buenos para dárselos a otros pilotos mejor considerados que él. O del correo que le envió Stefano Claudio Domenicali cuando se retiró durante tres carreras en 2009. El italiano le dijo que "Espero que no pienses cobrar por esto". Luego se supo, se dijo a los medios, que lo que Casey Stoner tenía era una intolerancia a la lactosa.

En definitiva, y según nos cuentan en esta autobiografía encontramos al Stoner más humano, que desvela que en el colegio lo acosaban y que durante sus inicios en Europa él era el encargado de traer fondos a casa. Aquella caravana que compraron sus padres tras venderlo todo en Australia. Y que cuando querían comer bacon, Casey tenía que ganar el domingo para pagar la comida con el dinero del premio.

No creo que se trate de dar pena contando estas vicisitudes y penurias vividas por el campeón y su familia. No imagino a Casey Stoner buscando ese tipo de compasión. Me da la impresión que este tipo de publicaciones aspiran a mostrarnos que precisamente no es oro todo lo que reluce, ni la vida de uno de estos modernos gladiadores es tan de color de rosa como nos quieren hacer ver. Y aún con todo esto Casey Stoner se sigue subiendo a una moto para probarla y sigue participando en algunos eventos publicitarios relacionados con el mundial de MotoGP.

Habrá que enterarse cuando vamos a ver editado este libro en España, o buscarlo en inglés, a través de la red, para empaparse bien de toda esta historia.

Vía | Twitter; El país Foto vía | Repsol Media

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