Skip hace sumergibles sus patinetes eléctricos de alquiler para resistir el vandalismo (o intentarlo)

El vandalismo se está comiendo buena parte de los beneficios de las empresas de alquiler de patinetes. Los Vehículos de Movilidad Personal en las grandes ciudades a disposición del gran público están siendo objeto de la destrucción por diversión, y las empresas están empezando a reaccionar.

Después de los modelos presentados por VOI, ahora le toca el turno a la americana Skip, quienes preocupados por la durabilidad de sus patinetes han lanzado el S3: un modelo específico a prueba de gamberros.

Skip S3: el patinete que quiere durar más de 90 días

Dejando al margen la obsolescencia programada, cuando se diseña un producto normalmente se elabora para que tenga la mayor fiabilidad posible dentro de un uso privado. Por eso las empresas que se dedican a los servicios de transporte compartidos tienen un pequeño problema cuando sus productos se enfrentan a un uso extremadamente intensivo.

Teniendo en cuenta el altísimo nivel de exposición y el uso intensivo y en algunos casos malintencionado que reciben los patinetes eléctricos compartidos, hay empresas que estiman que sus patinetes tienen una vida útil de entre 30 y 90 días, dependiendo de la ciudad.

En otros casos como en Ciudad de México la única empresa que quedó en pie para prestar servicios de alquiler de patinetes eléctricos se retiró tan solo dos días después de comenzar a prestar servicio porque los robos hicieron insostenible su modelo de negocio.

Skip es una de estas empresas que se dedican a prestar patinetes eléctricos, tiene sede en San Francisco (California, Estados Unidos) y se han percatado de esta problemática. Para contrarrestarlo, Skip ha presentado el S3, un modelo específico para su flota que pretende ser indestructible, o al menos durar un poco más.

Tomando como punto de partida las especificaciones de cualquier otro patinete eléctrico, el S3 incorpora algunas novedades con el objetivo de hacerlo más robusto. De entrada las ruedas son de mayor diámetro (10 pulgadas), algo que se agradece a nivel de estabilidad pero también contribuyen a una mejor resistencia al paso de los kilómetros y de los baches.

La plataforma principal sobre la que los usuarios irán de pie también se ha ampliado, alcanzando ahora un ancho de 20 centímetros que mejora su habitabilidad como facilitan que los usuarios tengan una postura más relajada.

Otro de los factores destinados a mejorar la experiencia de uso es el haber trasladado el motor eléctrico de 350 W de la rueda delantera a la trasera. Poniendo el propulsor en el eje posterior se consigue una mejor estabilidad al tener reacciones más neutras, tanto en aceleración como haciendo so de la frenada regenerativa. Además, se incluye un freno mecánico sobre la misma rueda, evitando así los bloqueos en el eje anterior.

El sistema eléctrico es uno de los puntos débiles de los patinetes eléctricos compartidos, y por eso el S3 de Skip ahora cuenta con una nueva generación de baterías de 615 Wh. En esta versión los paquetes son intercambiables para poder sustituirse en 10 segundos sin necesidad de llevar los patinetes a cargar.

Pero aún hay más porque sabedores del vandalismo que sufren sus patinetes, Skip ha encargado a su proveedor que las baterías resistan el agua. Esta impermeabilidad permite inmersiones de hasta 1 metro de profundidad y 30 minutos.

También hay otros cambios menores que afectan a la iluminación, localización GPS, monitorización de cada patinete y diagnóstico incorporado. Los nuevos S2 de Skip llegarán a San Francisco en otoño para posteriormente expandirse hacia el resto de ciudades en las que opera la empresa americana.

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