Hace 80 años alguien puso un agujerito en la pistola de la gasolina. Su invento sigue evitando millones de derrames cada día

Un sistema mecánico basado en presión, simple y con décadas de historia, que evita derrames sin necesidad de electrónica

John Fernández

Truco para observadores: seguro que alguna vez te has fijado al echar gasolina  que, en la manguera, hay un detalle en la punta de la pistola que a veces pasa totalmente desapercibido: es un pequeño agujerito.

Pues no es estético, ni siquiera es tecnología moderna. Tanto que la respuesta es simple, fascinante y tiene 80 años de historia a sus espaldas.

El pequeño agujero del surtidor que corta la gasolina sin que te des cuenta

Aunque puede parecer, dentro de la pistola de combustible no todo es un simple conducto. El diseño incluye un estrechamiento interno por el que circula la gasolina. Al pasar por esa zona más estrecha, el combustible aumenta su velocidad y provoca una caída de presión.

Ese cambio se aprovecha para generar un pequeño vacío que se transmite a través de un conducto interno hasta la punta de la boquilla, justo donde está ese pequeño agujero que hace 'clic' cuando estás repostando y parece que llega al tope. ¿Te suena?

Mientras ese orificio está libre, el sistema aspira aire y el combustible sigue fluyendo sin problema, pero cuando el nivel de gasolina sube y tapa ese agujero, cambia la presión en el circuito interno. Ese cambio activa una pequeña membrana que cierra la válvula de forma inmediata. Es en ese momento cuando se escucha el clásico 'clack' y el surtidor se detiene.

Por eso, entonces, se dice que no mide el nivel real del depósito, sino lo que está ocurriendo en la propia boquilla. Por eso, en algunas ocasiones, el corte automático salta antes de que el tanque esté completamente lleno.

Así que tiene que ver más factores como la espuma del combustible, la posición de la pistola o un cuello de llenado estrecho pueden provocar que ese agujero se cubra antes de tiempo.

Uno de los puntos más importantes es evitar llenar el depósito hasta arriba del todo; es una práctica bastante común intentar apurar después del primer corte, pero tiene sus riesgos. Si llenas la moto completamente en posición vertical y luego la dejas apoyada en la pata lateral, es muy probable que parte del combustible termine saliendo por el rebosadero.

Y por si no lo sabías, las motos modernas incorporan ya sistemas de control de emisiones con filtros de carbón activo que están diseñados para absorber vapores, no gasolina líquida. Si se saturan por un exceso de combustible, pueden generar fallos o requerir sustitución (aunque raro que suceda, la verdad).

Lo curioso de todo esto tiene tanta historia que se basa en un principio físico muy básico: el efecto Venturi, que explica cómo al pasar un fluido por una zona más estrecha aumenta su velocidad y disminuye su presión. Esa diferencia de presión es la que hace posible todo el funcionamiento. Es tan viejo que la idea se desarrolló en los años '40.

Imágenes | Pixabay

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