BMW ha puesto al frente de desarrollo a un experto en gestión energética y motores, dejando claras sus prioridades futuras
En apariencia, lo que acaba de hacer BMW parece un cambio de despacho... Total, uno más dentro de la compañía. Pero el último movimiento de BMW Motorrad dice muchísimo más de lo que parece sobre el futuro de las motos; solo hay que saber interpretarlo.
La marca alemana acaba de nmbrar a un tal Josef Honeder como nuevo de desarrollo. Efectivo desde el 1 de junio, sustituye a Christof Lischka después de seis años en los que BMW transformó por completo su gama trail y adventure. En una simple lectura, parece simplemente las gallinas que salen por las que entran. Lo realmente revelador es quién llega.
BMW ya no busca más potencia: busca salvar el motor de gasolina
Honeder no viene del mundo de la parte ciclo, ni de las carreras. El perfil del nuevo jefe de desarrollo de BMW está centrado en algo tan específico y de nicho como los motores, los sistemas de alimentación y la gestión energética. A simple vista, parecen tres departamentos más... Pero quédense con ellos, que van a redefinir BMW, y hasta las motos.
Durante la etapa de Lischka, BMW se dedicó a convertir sus motos en máquinas más agresivas, más tecnológicas y mucho más enfocadas al rendimiento. Ahí nacieron modelos como la BMW R1300GS, la BMW R1300GS Adventure, la F900GS o la recién presentada F450GS.
La estrategia, entonces, era bastante evidente: potencia, suspensiones, electrónica y un bóxer completamente rediseñado para seguir dominando con puño de hierro el segmento adventure. Sin embargo, el problema es que Europa está empezando a poner contra las cuerdas a este tipo de motores.
Es evidente lo que está sucediendo aquí: las normativas anticontaminación son cada vez más duras y las marcas ya no pueden seguir aumentando cilindrada y potencia indefinidamente. Lo único que ha hecho BMW es asumir eso, y decir en voz alta que los grandes motores térmicos están llegando a un límite técnico.
Y justo por eso, el nombramiento del alemán resulta tan interesante. La industria está virando hacia híbridos, combustibles alternativos, gestión inteligente del motor, software y motos cada vez más conectadas.
BMW nos lleva enseñando pistas desde hace tiempo. Ya han dicho en muchas ocasiones que no quieren centrarse en eléctricas, porque su público pide motos enormes, con autonomías gigantescas, mucho par motor y sensaciones mecánicas. Quieren mantener la gasolina viva el máximo tiempo posible... pero, aquí viene la clave, transformándolos por completo por dentro.
Cómo, es la gran pregunta. BMW ha ha elegido a alguien especializado en mantener vivos los motores en una época en la que cada vez más difícil hacerlo. Las pruebas están ahí; la propia marca lleva años adelantando el camino con motos como la BMW CE 04, con sistemas electrónicos cada vez más complejos, radares, ayudas a la conducción y arquitecturas digitales mucho más avanzadas. Pero, al mismo tiempo, sigue invirtiendo millones en motores bóxer gigantescos y motos adventure enormes.
Lo que parece estar preparando es algo mucho más sofisticado: motos térmicas capaces de sobrevivir a las futuras normativas gracias a electrónica avanzada, gestión inteligente del combustible, software y probablemente tecnologías híbridas o combustibles alternativos. Es ahí donde la experiencia de este nuevo jefe de desarrollo cobra todo el sentido del mundo.
De hecho, la marca prácticamente lo admite sin decirlo directamente. En su comunicado recalcan varias veces palabras como "sistemas de propulsión", "sistemas de alimentación de combustible" o "gestión energética". Veremos qué acaba pasando.
Imágenes | BMW
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