La socialización con motocicletas es clave para evitar distracciones peligrosas cuando los perros guían a personas ciegas
Puede sonar curioso lo de guía de perro-moto, porque en principio, es una relación que nada tiene que ver. Pero si lo miramos un poco más detenidamente, tiene todo el sentido del mundo, porque una moto puede convertirse en uno de los mayores problemas para un perro. Y para un perro guía, todavía más.
No por la moto en sí, sino por lo que representa: muchos perros tienen miedo a las motos por el ruido, la imprevisibilidad y estímulos difíciles de anticipar. Y ahí es donde entran los motoristas.
Motoristas al rescate: la clave para que los perros guía ignoren el ruido de la calle
Curioso el tema que, en Gran Bretaña, la organización 'Guide Dogs for the Blind Association' ha lanzado un llamamiento porque necesitan voluntarios, y más concretamente moteros, que ayuden a entrenar a los futuros perros lazarillo en situaciones reales. El objetivo es bastante sencillo de entender, pero crítico en la práctica: que los perros no se asusten con las motos cuando tengan que trabajar en la calle.
Si hay algo que un perro guía no se puede permitir es dudar. Si pierde la concentración durante un segundo a causa de una moto o cualquier otro estímulo que le cause miedo, puede cometer un error. Y en ese contexto, un error, guiando a una persona, no es algo precisamente menor porque está guiando el camino de alguien.
El problema es que las motos reúnen todos los ingredientes para complicar ese entrenamiento: son ruidosas, aparecen rápido, generan vibraciones y además el conjunto motorista (casco, equipación, postura) no es algo que un cachorro identifique fácilmente. Aunque parezca que no, para un cachorro es tremendamente desafiante e intimidante.
La solución se llama exposición. Es decir, exponer el perro al ruido. Sin embargo, no vale cualquier exposición, sino que ha de ser controlada y progresiva: acercar al cachorro a motos reales, con motores en marcha para que les permita acostumbrarse al sonido, al olor y a la presencia del motorista. Luego, repetir el proceso hasta que deje de ser algo relevante para él; cotidiano, en cambio.
Por ejemplo, hay un grupo en Reino Unido, los 'Harley-Davidson Owners Group' de Reino Unido que ya participan muy asiduamente en este tipo de sesiones con cachorros para ayudar en la primera fase de socialización con el objetivo de que el perro vaya ganando confianza poco a poco.
Este tipo de entrenamiento forma parte de un proceso mucho más largo: los perros guía comienzan su preparación con apenas semanas de vida, pasando más de un año con familias voluntarias que se encargan de su socialización. Después entran en una fase de entrenamiento profesional antes de ser asignados a una persona.
Así que durante ese recorrido de adiestramiento y socialización, enfrentarse a situaciones reales tan particulares como una moto es tremendamente importante, con entornos cada vez más complejos, con más tráfico, ruido y posibles despistes.
Imágenes | Guide Dogs
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