Cuando Suzuki sacó al mercado una MotoGP con faro y lo petó tanto que acabó siendo la moto de toda una generación

Ligera, radical y con ADN de carreras, la Gamma fue una locura técnica que el mercado respaldó masivamente desde el primer día

John Fernández

Hace justamente 43 años, a alguien en la sede de Suzuki en Hamamatsu se le fue totalmente la pinza... O eso debieron pensar en la competencia cuando vieron la barrabasada que acababa de presentar la marca japonesa: una 250 cc de calle que era prácticamente una MotoGP con foco (sí, de cuando las 250 cc molaban).

Si no fuese por el faro, todo lo demás era una MotoGP con matrícula... Cuando el concepto ni siquiera existía.

Solo el primer año se vendieron 30.000 unidades de esta moto

Fue en 1983 cuando nació la Suzuki RG250Γ (Gamma), y desde aquello, la industria de la moto cambió el concepto de lo que podía ser una deportiva pequeña. Concepto que hoy hemos vuelto a perder prácticamente.

Para entenderlo, hasta ese momento, las 250 eran motos pequeñas, divertidas, y ligeras... Pero ya. Entonces llegó Suzuki y se saltó el guion para hacer una casi GP de calle.

Empezando por el chasis de aluminio, que hasta ese momento, ese tipo de bastidor estaba más bien reservado para las motos de Gran Premio, no para una 250 de producción masiva en medio de los '80. La idea era tan loca que los jefes de Suzuki dijeron que no porque fabricar un chasis en aluminio supone costes y riesgos de producción. Pero el equipo insistió y perfeccionó los procesos de soldadura y logró sacarlo adelante.

Pero la idea no venía sola: semi manillares separados de aluminio, carenado claramente inspirado en las máquinas oficiales, suspensión trasera totalmente flotante, ajuste remoto de precarga, horquilla con regulación y sistema anti-hundimiento… y una rueda delantera de 16 pulgadas calzada con Michelin, exactamente la solución que se utilizaba en competición. Todo eso en una moto que declaraba 131 kilos en seco. Para hacernos la idea, una 125 cc pesaba hasta más.

Y luego estaba el motor, un bicilíndrico en paralelo de 54 x 54 mm, refrigeración líquida y con válvulas de láminas. Eran 45 CV a 8.500 vueltas, pero no era cuestión de potencia máxima, sino del rango medio. Suzuki, que venía de la resistencia y las carreras, asbía que la tracción a la salida de curva manda. Incluso conectaron los conductos de admisión de ambos carburadores para crear una cámara común y optimizar la respuesta.

La RG250Γ no se quedó ahí. En 1985 llegaron válvulas de escape variables y cambios profundos en el motor; más adelante, rueda trasera de 17 pulgadas y rediseños de carenado. Hubo hasta decoraciones míticas como la HB de GP o la Walter Wolf para Japón, que hoy cotizan como oro. Aquí en Europa llegó como RG250W, aunque en cantidades limitadas.

Esa GP de calle fue tan famosa que solo en su primer año de historia se vendieron 30.000 unidades. Y encima era cara, pero lo compensaba con lo radical y sofisticada que era. Eran de esas motos que conectaban con la gente y crearon una generación diferente.

Imágenes | Suzuki, Ride-Hi

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