Ducati Cafe9, una café racer del siglo XXI

Innumerables motos personalizadas han pasado ya por Motorpasión Moto y elegir la que más nos gusta sería realmente una tarea más que complicada. Hemos visto absolutamente de todo, desde la moto más ruda hasta la belleza hecha mecánica. Con las Café Racer entramos en un mundo distinto, que siempre sigue unas pautas que fueron establecidas por los aficionados hace décadas. Algunas de las preparaciones de hoy en día continúan esos orígenes, unos se concentran en modelos antiguos, otros prefieren utilizar lo último y los mejores materiales pero pocos podrán decir que han hecho lo que sería una café racer del siglo XXI. Eso es precisamente lo que mejor explicaría la Ducati 999 de Robert Steffano, apodada Cafe9.

Pongámonos en la piel de uno de esos rockers con chupas de cuero que intentaba volver al Ace Café antes de que acabara la canción. ¿Qué hubiera hecho con una Ducati 999? Más o menos lo que tenemos ante nuestros ojos. Robert ha sabido representar los pilares del movimiento sobre una de las máquinas que mayor gloria han alcanzado tanto en competición como en carretera. No es la simple mezcla de los mejores productos del mercado sino que ha convertido su diseño italiano en esbozo atemporal, una especie de encuentro entre el pasado y el presente capaz de perdurar en el tiempo con nobleza y orgullo.

Parece mentira que se haya podido convertir las líneas rectas y angulosas de la moto original en preciosas curvas perfectamente estudiadas y realizadas. Aun más sorprendente es lo bien que encajaban sobre una base que nunca fue pensada para albergar algo de este tipo. Ha habido dos puntos en concreto que han captado mi atención. El primero es la magnífica solución que han dado al frontal haciendo uso del bifaro original que tanto debate levantaron en su momento. Con la horquilla delantera al descubierto la cúpula está hecha a la antigua pero perfectamente adaptada donde la mayor parte de ella es transparente dejando a la vista la instrumentación de la italiana.

El otro, como seguramente habréis podido adivinar es el colín, por llamar de alguna manera a esa pieza casi invisible que cubre tímidamente el escape. Modificado y forjado con esmero a mano, deslumbrando gracias a su acabado pulido continúa con exquisitez el trazado curvo iniciado en aquel frontal. Por otra parte las llantas son una acertada mezcla entre las tradicionales y las más modernas dando el aspecto de ser la evolución de las que lucían las Triumph , Norton etc… Sobre motor y parte ciclo, ya sabéis, hasta 140cv y unos 10kg menos respecto a la Ducati 999 de fábrica, lo mejor de Brembo y unas delicias firmadas por Öhlins de las que suelen acompañar a las supervise italianas.

Vía | BikeExif

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