El gran mito de los moteros: rozar estriberas no significa que pilotas mejor. El truco está en otro sitio que nadie cuenta

Conti 1

Los neumáticos siempre avisan antes de perder adherencia, pero pocos motoristas saben leer esas señales

John Fernández

Existe un falso mito en el mundo de la moto: pensar que, por rozar la estribera, eres automáticamente mejor piloto. Durante años se ha asociado ir rápido con tumbar muchísimo la moto, tocar rodilla o dejar marcas en las estriberas.

Sin embargo, la realidad de la carretera es bastante distinta... Y no: por rozar estribera no eres mejor piloto. Incluso te podríamos decir que supone todo lo contrario. Pero veamos los motivos.

El límite no se mide por cuánto tumbas, sino por cómo entiendes la moto

La verdadera conducción rápida y segura no consiste en apurar el ángulo de inclinación hasta el límite, sino en entender qué está pasando debajo de las ruedas y saber interpretar cómo responde la moto en cada momento. Y es que antes de cualquier susto, los neumáticos siempre avisan.

Cuando vamos en moto, la mayoría de veces que perdemos agarre no aparece de golpe, sino que antes van llegando pequeñas señale que nos indican que algo no va bien: por ejemplo una dirección que deja de sentirse precisa, un ligero movimiento del tren trasero, una suspensión que transmite más de la cuenta o una trayectoria que obliga a corregir. Para muchos son detalles casi imperceptibles... pero fundamentales para quienes realmente saben leer una moto.

Y justo ahí, en esa fina línea, es donde está la diferencia entre conducir "haciendo postureo" y conducir con confianza de verdad.

Es cierto que cada moto transmite una serie de sensaciones distintas: no se comporta igual una deportiva rígida y reactiva que una sport turismo más progresiva o una trail pensada para mezclar asfalto y tierra. También cambia muchísimo el comportamiento según el neumático, la presión o incluso el estado del asfalto.

Por eso los pilotos con experiencia no destacan necesariamente por inclinar más, sino por entender mejor el margen que todavía tienen disponible.

De hecho, rozar estriberas muchas veces no significa que estés pilotando mejor; simplemente indica que la moto está llegando a uno de sus límites físicos. Y aunque no implica peligro inmediato, sí es una señal clara de que cualquier movimiento brusco (como por ejemplo frenar mal, acelerar demasiado pronto o tensarse sobre el manillar) puede complicar la situación en cuestión de un milisegundo.

Es cierto que también depende del peso y altura del piloto, que harán que la moto vaya más o menos baja y la estribera roce más o menos. Donde roce, está el límite.

De cualquier modo, en carretera abierta, además, el agarre cambia constantemente: un parche frío, suciedad, humedad o un asfalto más pulido pueden reducir muchísimo la adherencia sin previo aviso visual. Por eso resulta mucho más importante desarrollar sensibilidad que obsesionarse con el ángulo de inclinación.

Y aunque parezca que es una nimiedad, la mirada también juega un papel clave: mirar lejos, mantener una postura relajada y actuar con suavidad sobre freno y acelerador permite percibir mucho mejor cómo trabaja la moto. Cuanto menos brusco es el piloto, más información recibe del neumático.

La confianza real del conductor de moto en una curva no aparece cuando rozas más mental contra el suelo... qué va. La confianza real aparee cuando todo fluye: la frenada, la entrada, el apoyo y la salida de la curva... cuando entiendes lo que transmite la moto y sabes reaccionar antes de llegar al límite.

Imágenes | Conti, LR, Motorpasión Moto

En Motorpasión Moto | Vuelven las motos camufladas de la Guardia Civil. Hay 30 nuevas, y ahora tienen una estrategia diferente para pillar

Ver todos los comentarios en https://www.motorpasionmoto.com

VER 0 Comentario