
Honda no se limitó a crear una CB400 con estética retro
La marca rediseñó buena parte del motor y, sobre todo, el sistema de escape para recuperar las sensaciones y el sonido de la mítica CB750 Four de los años 70
En los '90 Honda ya gozaba de su estatus de la marca más legendaria del mundo de la moto (que, con cifras en la mano, sigue manteniendo hoy; con perspectiva ya sería otra cuestión, subjetiva, incluso). Hacían las motos más rápidas, potentes y eficientes.
Pero la CB400FOUR era distinta. Muy distinta. Quería recuperar algo que no aparecía en ninguna ficha técnica: la personalidad. Y el escape fue la forma de hacerlo.
Un trabajo de ingeniería... acústica
En realidad, ya tenían una buena moto: La CB400 Super Four. Para la época era una naked moderna, con un tetra de 399 cc... Luego, sobre esa base, se creó en 1997 la CB750 Four, uno de los modelos más icónicos de la historia de la moto. Pero ninguno recuperaba esa sensación Honda... ni su sonido.
Y ojo, que a simple vista podría parecer que la CB400FOUR era simplemente una Super Four con cuatro silenciosos independientes. La realidad era bastante más compleja.
Para ello, los ingenieros nipones se metieron a modificar la admisión, alargaron lso conductos de entrada de aire, revisaron distribución, cambiaron el encendido, alteraron hasta la posición del motor dentro del chasis... Solo para conseguir una moto más suave y con más par a bajo y medio régimen. Por eso Honda es Honda.
Con aquella moto cambiaron el comportamiento radical de muchas naked, y nació una nueva idea: las motos de empuje progresivo de las Honda clásicas... que volvían.
Mientras que la mayoría de motos de la época apostaban por sistemas cuatro en uno para maximizar prestaciones, Honda hizo todo lo contrario. Y funcionó. ¿Cómo? Pues haciendo que cada cilindro tuviese su propio colector y silencioso independiente.
¿Por qué renunciar a una solución más eficiente? Atención a esto: porque Honda quería que cada explosión del motor conservara su identidad acústica, y claro, al no mezclar inmediatamente los gases de escape en un colector común, la marca podía reproducir con mucha más fidelidad el sonido característico de los grandes cuatro cilindros de los '70.
Por dentro eran auténticas joyas de la ingeniería: resonadores internos, cámaras acústicas, materiales fonoabsorbentes y un sistema de flujo inverso dentro de los silenciosos para modelar las ondas de presión generadas por cada combustión.
Y así, Honda le devolvió la magia a una moto que aparentemente ya era perfecta. Para ellos no. Y así, Honda es Honda. Y seguirá siendo Honda por mucho que se diga.
Imágenes | Honda
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