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Saroléa SP7, una belleza eléctrica en la Isla de Man

Saroléa SP7, una belleza eléctrica en la Isla de Man
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A nadie se le escapa que las motos eléctricas han pasado de ser una posibilidad a una realidad visible. Tampoco pasa desapercibido que el aspecto de estas máquinas ha evolucionado brutalmente desde los primeros prototipos al diseño actual. Sí, no sabemos porqué pero resultaban tremendamente feas y sus líneas buscan desconcertar al aficionado y contarle que aquello era un vehículo del futuro. Colores verdes resultones, líneas curvas y plástico por doquier. Daban la sensación de ser unas aspiradora con dos ruedas. Hoy podemos mirar al pasado, sonreír, y afirmar que los tiempos han cambiado. Una moto eléctrica puede dejarte babeando varios minutos delante de la pantalla. Y para ejemplo, esta Saroléa SP7.

Es un buen símbolo del auge de Bélgica. Sus futbolistas llegan a los mejores equipos y su selección empieza a ser temida. Se sitúan entre los mejores sitios para vivir y es destino de emigrantes. También en motociclismo comienzan a destacar: Livio Loi es uno de los campeones en potencia de Moto3 y Xavier Simeon se luce en Moto2. No es de extrañar pues que, Saroléa, la primera fábrica de motos de la historia del país (fundada en 1850) haya puesto la Isla de Man en el objetivo.

Saroléa SP7

Quién haya sido el encargado de dar forma a la SP7 tampoco se ha roto la cabeza pensando. Ha apostado por una imagen sencilla, retro y atractiva. Atractiva no por incluir decenas de bellos detalles, sino por explotar al máximo la belleza de sus materiales. Sabiendo que el peso es uno de los lastres de la movilidad eléctrica, la fibra de carbono ha tomado un papel protagonista en la máquina. Y en Saroléa han dejado que el aficionado pueda admirarlo sin pinturas por medio.

Es una moto con frenos regenerativos, sin embrague, sin marchas, como tantas otras eléctricas. Su chasis es un sólo tubo de fibra de carbono, el mismo material usado para el basculante de estilo monocasco. Desarrolla lo que serían 180 cv y 400 Nm de par. Su velocidad punta es de 250 km/h y es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 2,8 segundos. Algo sólo posible gracias a un peso de 200 kg.

Este año competirán en la categoría TT Zero junto al piloto escocés, Robert Wilson, que se estrenó en el Tourist Trophy en 2011. No podemos más que desearles toda la suerte y éxito del mundo y mandar un saludo a nuestros lectores belgas (¡Hola, Jakadih!) y/o residentes en Bélgica.

Vía | IOMTT.com Fotos vía | Saroléa Racing

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