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Esta es la Kettenkrad de 120.000 euros, la moto-tanque alemana restaurada de la Segunda Guerra Mundial

Esta es la Kettenkrad de 120.000 euros, la moto-tanque alemana restaurada de la Segunda Guerra Mundial
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Está claro que la Segunda Guerra Mundial y los años posteriores fueron una de las épocas más convulsas para la humanidad. Un periodo en el que la desconfianza y el odio crecieron hasta sus niveles más extremos. Como consecuencia, las grandes potencias mundiales se esforzaron por buscar avances técnicos que les consiguieran una cierta ventaja.

La exploración y experimentación nos ofrece aún hoy vehículos fascinantes por lo rebuscado de sus ideas. Ejemplo claro es esta Kettenkrad que ha vuelto a la vida restaurada hasta la última de sus piezas. Una especie de híbrido entre moto y tanque con dos grandes orugas y un eje delantero de moto.

De vehículo de transporte y carga militar, a tractor agrícola y finalmente como objeto de colección por 120.000 euros

La unidad que podéis ver en las fotos está completamente restaurada. Pieza por pieza ha sido desmontada, revisada, reparada o sustituida para conseguir un vehículo completamente funcional. Incluso el motor y la transmisión han sido puestos al día para convertirse en una pieza de coleccionista que se seguirá cotizando con el paso de los años.

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El estado original en 2003 de esta unidad con número de chasis K02404 era bastante lamentable. Pintada en un color rojo intenso había permanecido abandonada en Viena hasta el año 2003 cuando el actual propietario decidió comprarla y llevársela a Inglaterra para ponerla a cargo de David Reay, experto en trabajos de restauración de Duxford.

La carrocería, el motor y la transmisión son completamente originales y han aguantado bastante bien el paso de las décadas, mientras que las piezas de goma con las orugas y la rueda han tenido que ser sustituidas. El sistema eléctrico se ha reconstruido durante todo el año pasado y ahora cada elemento hace lo que se supone que tenía que hacer cuando salió de fábrica.

En la siguiente galería tenéis todas las fotos del proceso de restauración.

¿Cómo nace la Kettenkrad?

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Concebida como vehículo de alta movilidad para operar sobre terrenos complicados, la Kettenkrad (Sd. Kfz. 2 Kettenkrad o Kleines Kettenkraftrad) se diseña en 1939 por Heinrich Ernst Kniepkamp dentro del ejército alemán partiendo de otro ingenio híbrido entre tanque y coche al que se le quitan elementos y reduce el tamaño.

Con las directrices marcadas por Kniepkamp, es la marca NSU Motorenwerke AG la encargada de llevar a la producción la primera Kettenkrad en 1941. A partir de 1943 Stoewer compra la licencia y también produce este singular vehículo, aunque su volumen de producción sólo llega a alcanzar el 10% del total de unidades.

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Asociadas normalmente a un remolque Lehar, son vehículos de carga y transporte ligeros (por decir algo, porque pesa 1.235 kg). En su versión de transporte puede llevar a un conductor y dos ocupantes que iban mirando en sentido contrario a la marcha o destinarse para la carga y eliminar los asientos traseros. Uno de los usos más comunes en tiempo de conflicto fue como tiendecables.

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Otro de los papeles principales de estas Kettenkrad fue en los aeródromos. Durante el cerco al ejército alemán no llegaba suficiente combustible para abastecer a las aeronaves, así que para ahorrar todo lo posible se utilizaron como remolcadores que llevaban a los aviones hasta su zona de despegue o hasta los hangares con los motores apagados.

Dura y fiable, así es la Kettenkrad

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El propósito del diseño de la Kettenkrad está muy claro. Es un vehículo de guerra, ante todo tiene que ser fiable y ayudar a las tropas en todo lo que pueda. Este es el motivo por el que aún hoy algunos de estos vehículos se pueden encontrar desvencijados en granjas después de haber tenido una segunda vida como tractores de trabajo.

De hecho, tras cesar temporalmente la producción con el fin de la guerra en 1944 se habían producido 8.345 unidades, pero se continúa fabricando hasta 1949 como vehículo de aplicación agrícola.

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Para moverse, emplea un motor era de origen Opel. Un cuatro cilindros de cuatro tiempos y 1.478 centímetros cúbicos que capaz de producir 36 caballos a 3.400 revoluciones. Insuflando el combustible, primero se emplea un carburador Opel que pronto se sustituye por un Solex antes de que la Kettenkrad cumpliera un año en producción. Ambos beben de dos depósitos de 21 litros que no duran demasiado, unos 250 kilómetros teniendo en cuenta que se bebe aproximadamente 16 litros en carretera y 22 fuera del asfalto.

La Kettenkrad no está pensada para ser un vehículo especialmente rápido, su misión es ser fuerte y robusta, pero aun así es capaz de superar los 100 km/h y remolcar hasta 450 kg de peso gracias a su simple pero efectiva caja de cambios. La transmisión cuenta con tres velocidades hacia delante y una hacia detrás, pero en total son seis y dos al poder hacer uso de una reductora para circular por terrenos muy complicados.

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En caso de contar sólo con dos orugas no tendría mayor interés, pero la Kettenkrad nos resulta fascinante gracias a que en la zona delantera nos encontramos buena parte de una moto: manillar, horquilla y rueda.

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No parece tener mucho sentido una simple rueda de moto para manejar un bicho que pesa más de una tonelada, pero lo cierto es que la rueda delantera otorga mayor estabilidad circulando por carretera y en giros amplios. A velocidad reducida y para giros cerrados las orugas se frenan de forma independiente y la rueda no trabaja. De hecho, en terrenos muy complicados como el barro, la nieve o la arena del desierto la Kettenkrad podía funcionar sin la rueda, llegando a desmontarse.

La suspensión delantera estaba formada por un sistema de paralelogramos deformables muy robustos con dos muelles. Su principal misión era servir como punto de apoyo para cruzar las trincheras o sortear los desniveles más pronunciados evitando el riesgo de vuelco. Podía afrontar pendientes sobre arena suelta de hasta 24 grados sin despeinarse.

Ahora, la Kettenkrad K02404 descansa en su hogar de Bitburg, Alemania, mientras espera a un comprador. Está a la venta junto a un remolque Lehar también restaurado por un precio total de 120.000 euros.

Kettenkrad

A mediados de 2007 otro Kettenkrad salió a subasta en Ebay, pero aquél estaba pintado de camuflaje, el estado no era tan bueno y las pujas no subieron demasiado.

Vía | The Kneeslider, Beech Restorations

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