Yamaha X-MAX 125, prueba (características y curiosidades)

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Yamaha T-MAX 125

Después de haber estado flirteando en las últimas pruebas con algunos modelos de lo más exclusivos, volvemos a la realidad del día a día para acercaros el último modelo que ha pasado por nuestras manos. En este caso el Yamaha X-MAX 125 que pasa a completar la oferta de scooter de 125 que hemos estado probando en los últimos meses. Esta vez habéis estado un poco vaguetes (sería el puente) y no le habéis puesto mucho empeño en las respuestas, pero Transilvania estuvo cerca, muuuuuy cerca y se la damos por buena.

Yamaha X-MAX 125, un poco de historia

Yamaha T-MAX 125 2009

El Yamaha X-MAX 125 llegó allá por el 2006 al mercado, a imagen y semejanza del Yamaha T-MAX 500. Mantenía la imagen de marca, ensalzando el espíritu deportivo que traía en sus genes el hermano mayor. Cuatro años después, el Yamaha X-MAX 125 sufrió un profundo cambio, con una mejora de la ergonomía, el consumo y algunos defectos de los que adolecía como la pantalla, que estaba anclada al manillar y provocaba movimientos incómodos.

Desde el 2010 hasta ahora, que hemos probado un modelo del 2012, los cambios han sido meramente estéticos pero sigue manteniendo la misma silueta que cuando nació hace más de seis años. Una silueta que según nos acercamos a ella nos dice que está hecha para que le demos caña, que busquemos su corte deportivo. Y nada mejor que el color de la unidad que nos han cedido, negra como la noche pero con un ligerísimo pespunte doble en color rojo a lo largo de las costuras el asiento.

Yamaha X-MAX 125, en búsqueda de la deportividad y prestaciones

Yamaha T-MAX 125

Sin un buen chasis, el piloto no tiene confianza y por un muy buen motor que tengas, no habrá manera de llegar un poco más allá que el resto de modelos. Por eso Yamaha ha puesto mucho empeño y crear una estructura que haga sentir la rueda delantera, un defecto inherente en los scooter ya que nunca llegan a cargar suficiente peso delante.

Como hablamos de un 125, la línea que separa un motor divertido o uno que simplemente te lleva y te trae es muy delgada. En la Yamaha X-MAX 125 se utiliza un monocilíndrico de cuatro tiempos y refrigeración líquida que declara casi 14 CV a 8.750 vueltas y un par motor de 11,33 Nm, sorprendentemente alcanzado a las mismas vueltas.

Yamaha X-MAX 125, parte de ciclo a la altura

Yamaha T-MAX 125

Si nos paramos a analizar la parte de ciclo de la Yamaha X-MAX 125 veremos alguna característica curiosa. En primer lugar, las dimensiones de las llantas. No es un scooter de rueda pequeña ni de rueda baja sino que se queda entre medias, buscando un buen compromiso entre agilidad y estabilidad a alta velocidad.

Por ello la rueda delantera es de 15 pulgadas, buscando de nuevo ese objetivo de “sentir” y tener confianza en la rueda delantera. Detrás con una de 14” consiguen también un buen punto intermedio para el uso de esta cientoveinticinco.

Las suspensiones son convencionales, con ajuste en precarga en el caso de los dos amortiguadores traseros mientras que delante se recurre a una horquilla convencional. Hablando de la parte trasera, fijaros en el lado del escape el bonito basculante, más propio de una moto que de un scooter.

De frenos no anda mal la chavala. Lo normal en esta cilindrada es encontrar un disco delantero de aproximadamente 240 milímetros. Sin embargo, le han dado un poco de pastillas anabolizantes y le han plantado un 267 mm mientras que el 240 lo han dejado para el eje trasero.

Yamaha X-MAX 125, panel de mandos y puesto de conducción

Yamaha T-MAX 125

Para acabar con esta breve introducción a la Yamaha X-MAX 125 parémonos a ver qué nos encontramos en el panel de instrumentos. Observamos sendos relojes analógicos para la velocidad (tarado hasta 160 km/h, como la mayoría de los 300) y las revoluciones.

En medio, una pantalla digital con bastante información: nivel de gasolina, temperatura, el imprescindible reloj, dos parciales y testigos para el cambio de correa de la transmisión o para el cambio de aceite.

Debajo y tras el escudo encontramos una guantera bastante amplia, de la que ya hablaremos más adelante. Por último, el tanque de combustible está en la plataforma, dividida en dos en este caso y que permite que debajo del asiento podamos guardar sendos cascos integrales.

Mañana toca ponerse a los mandos y dar un poco de gas, aprovechando unas horitas de sol que el mes de diciembre nos ha regalado aquí en el norte.

Continuará…

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