Triumph Tiger Explorer 1200, prueba (conducción en ciudad y carretera)

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Triumph Tiger Explorer 1200

De nuevo ya estoy de visita por las instalaciones de Motormanía para llevarme para casa la Triumph Tiger Explorer 1200 durante un par de días. De nuevo Moi (de Moisés aunque si tuviese un bar podría llamarlo la Taberna de Moi) me echo una mano para dejarla correctamente subida y atada en el carro y así llevármela a terrenos más favorables para la prueba. Y sí, te debo una cervecita pesao.

Ya en casa, descargada y vestido con toda la equipación nos ponemos a sus mandos y jugamos un poco con las manetas (ambas regulables) y con la altura del asiento que como hemos visto es configurable en dos posiciones al igual que la cúpula, que oscila desde una posición más racing a una más touring. ¿Qué vamos a hacer hoy? ¿Ciudad y carretera? Pues nada, asiento alto y cúpula baja, para no perder ni una décima en la lucha contra el crono.

Triumph Tiger Explorer 1200, encerrados en la ciudad

Triumph Tiger Explorer 1200

Es una pena que por tamaño el lugar menos idóneo para circular sea la ciudad porque a nivel de propulsor es una auténtica delicia. Sin ninguna vibración a baja velocidad, con un tacto de embrague a mantequilla, una primera y segunda velocidad más cortas pensadas especialmente para ir a baja velocidad por pistas pero que sirven a las mil maravillas para andar por ciudad. Ni cuando llevamos varios minutos despacio y se enciende el electroventilador notaremos demasiado calor en nuestro cuerpo.

Pero es que su anchura, altura y peso imponen sobre todo si eres bajito o no te haces rápido a sus dimensiones. Claro que con un manillar tan ancho se hace super fácil remar casi literalmente entre los coches y jugar con la cadera, dejando el cuerpo completamente erguido mientras dejamos que la Triumph Tiger Explorer 1200 se contonee como una culebra sorteando el tráfico.

Las suspensiones, tirando a blanditas y con un recorrido tan largo nos hará esbozar una sonrisa en el primer lomo de asno, guardia tumbado o paso de peatones elevado que nos encontremos. ¿Aminorar? ¡Ja! Que aminoren los de las deportivas. La Triumph Tiger Explorer 1200 los pasa a golpe de gas sin inmutarse.

Lo más divertido es calcular la velocidad para que las suspensiones se extiendan casi completamente y recuperen en la bajada al otro lado. No habremos levantado ni un milímetro (estamos en ciudad con un bonito límite que hay que respetar de 50) pero la vacilada delante de las niñas no nos la quita nadie. Sí, en el fondo soy un macarra pero con ese casco, ¿qué esperabais?

Triumph Tiger Explorer 1200 Regulación de pantalla y asiento

Ojito a las maniobras en parado si no sois muy altos. O aparcáis pensando hacia dónde vais a salir u os bajáis para moverla porque hay kilos de sobra para que os quedéis en el sitio esperando que alguien tire de vosotros para moveros.

A pesar de los kilos, la Triumph Tiger Explorer 1200 monta caballete central que se coloca con absoluta facilidad. Tiene una gran palanca para apoyar el pie y casi con solo subir nuestro peso la tendremos arriba en un periquete. Para bajarla, allá cada uno. Yo utilizo el método grulla de Bilbao que es apoyar mis largas piernas y decir: ¡aupa!

Buen tacto de frenos delantero, muy suavecito y dosificable. En cuanto al control de tracción, a no ser que abras como un salvaje en un asfalto pulido no te enterarás ni que está ahí. Mejor porque estamos en un entorno urbano y detesto a la gente que hace el cafre con sus vehículos así que antes de que de que me hagan un sitio en Gandía Shore pongo rumbo a carreteras más divertidas, con más curvas, menos coches y un límite de velocidad un poco más alto.

Triumph Tiger Explorer 1200, la moto cuasi diésel se defiende en carretera

Triumph Tiger Explorer 1200

¿Y por qué digo que la Triumph Tiger Explorer 1200 es cuasi diésel? Porque hasta la fecha nunca había probado una moto que abriendo gas en sexta, a 70 km/h tuviese tanta facilidad para subir de vueltas sin pegarte coces en el culo. Esa progresividad y linealidad es lo más parecido a un motor diésel que vas a encontrar en una moto pero con un punto de mala leche en lo alto del cuentavueltas que sorprende por su respuesta y contundencia.

Imagínate, puedes ir rodando tranquilamente en sexta velocidad a sesenta o setenta kilómetros por hora y en un tramo de visibilidad, adelantar a otro coche sin cambiar de marcha con seguridad. Pero es que a la vez, puede despertar en ti la vena más radical y bajar cuatro marchas a capón hasta quedar en segunda y salir como alma que lleva el diablo, oyendo el bestial y particular rugido del tricilíndrico.

Y aquí sí, ya nos hemos enchufado, se nos ha olvidado que vamos en una trail, que montamos una llanta de 19 pulgadas delante y que somos como una bala de cañón de más de 250 kg en busca de un objetivo. Pero la primera curva y al aplicar frenos, somos rápidamente devueltos al mundo real.

Frenos hay más que suficientes para parar la moto pero el tarado blando de las suspensiones en el modo estándar hace que se hunda mucho y de una forma muy rápida. No habría mayor problema si a esto no le siguiese, cuando casi hemos acabado de entrar en la curva y soltamos frenos, una recuperación de la horquilla también rápida, con poca retención hidráulica en extensión que hace que la moto tienda a abrir su trayectoria a la salida de la curva.

Triumph Tiger Explorer 1200 Detalle de la regulación de la cúpula

¿Solución? Si hacéis mucha carretera, endurecer un poco las suspensiones. Pero ojito, seguimos encima de una trail y el siguiente problema que nos encontraremos será doble: por un lado el 110 en 19” de delante que tarde o temprano se va a acabar y que aguanta mucho peso y por otro, una distancia libre al suelo limitada por la estriberas que hará que tu compañero de aventuras que rueda detrás de ti pase a entretenerse esquivando chispas.

Eso si, con la Triumph Tiger Explorer 1200 puedes ir muy rápido en carretera porque con el ligero retoque de suspensiones, el buen funcionamiento de frenos que no desfallecen en uso intensivo y la más que de sobra potencia puedes divertirte, y mucho, en un tramo de curvas. Y cuanto más ratonero mejor aunque en curvones amplios va muy aplomada y no tiene movimiento de la dirección de ningún tipo.

Alguno cuando más atrás dije lo de bajar cuatro marchas a capón, habrá levantado la ceja diciendo: pero si lleva cardán. Sí, cierto, lo lleva, pero encima de la Triumph Tiger Explorer 1200 solo lo notarás si te has memorizado la ficha técnica o lo has apuntado en el depósito. No hay prácticamente ninguna reacción rara en el tren trasero ni en la transmisión.

Bueno, ya está bien por el momento. Es hora de hacer kilómetros por autopista, con pasajero y por qué no, por alguna que otra pista como la de la foto en la que estoy perdido y que cierra este artículo. Prepárate para mañana que levantaremos bastante polvo.

Triumph Tiger Explorer 1200

Continuará…

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