La verdad es que me ha sorprendido la actitud de los personajes de esta película, ya que no tienen ningún escrúpulo en jalear las maniobras dudosas de su amigo en la pista. Tira a varios pilotos, con patadas, metiendo polvo en la trazada o incluso trompeando para molestar a los otros pilotos. Esta actitud hoy en día sería prohibida inmediatamente y el piloto se las tendría que ver con la ley deportiva o con los propios competidores.
Pero en 1952 Howard Hughes no se cortó lo mas mínimo a la hora de producir esta película que mezclaba una investigación periodística sobre el mundo de las carreras de motos y los aficionados que se reunían alrededor de ellas. Con solo 63 minutos parece que estaba plagada de escenas de acción con motos de la época, muy al contrario de otro mito de los años cincuenta, Salvaje, que juntaba motos y personajes con un gran guión, y que apareció solo un año después.
Vía | The Jockey Journal
Reseña película | IMDB



Comentarios
Ja ja ja. Ni guantes ni protecciones ni ná. Y macarreo al mas puero estilo. A ver si se lo chuto a Sete para que le eche un vistazo.
A la mulaaaaaaaaaa.
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