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Escaparate Nookbike

Como siempre os digo, muchas veces nos quedamos con la boca abierta al ver motos, talleres, fabricantes o lugares que tienen un encanto especial. Y además si hay que hacer miles de kilómetros para llegar hasta ellos, parece que aún son más especiales si cabe. Pero esto no es así y empeñado como estoy en dar la importancia y la relevancia que se merecen algunos de estos lugares que tenemos en nuestro propio país, me acabo de topar con un taller, Nookbikes, muy especial. De los que no hace falta cruzar “el charco” para comenzar a abrir los ojos y la boca. Simplemente hay que atravesar sus puertas.

La cocina de Nookbikes

La imagen de un taller mugriento, sucio, con poca luz y lleno de motos hasta la bandera pareciendo más un desguace, que un lugar donde se reparan motos es el estereotipo que parece que se va desterrando poco a poco. Al igual que la figura del mecánico de mono azul con las manos llenas de grasa y el calendario de la chica frente a su banco de trabajo. Pero en el otro extremo, está ese otro taller o concesionario donde todo tiende a grandes espacios dominados por los tonos blancos, impersonales, fríos, carentes de belleza, modelo importado sin duda de los grandes concesionarios de coches.

Mesa de trabajo Nookbikes

Por eso al encontrarme por casualidades del destino con Nookbike, este taller en la ciudad de Valladolid donde nada más entrar por la puerta ya observas que esa nave ha conseguido mantener las antiguas cristaleras con más de 50 años, es muy buena señal para intuir que lo que te vas a encontrar en el interior, no te puede defraudar. Así, nada más cruzar el umbral de la puerta y ver el interior distribuido como en los buenos restaurantes, donde un cristal separa el salón/comedor (tienda), de la cocina (taller) para que puedas ver a los cocineros (mecánicos) en plena faena mientras tú disfrutas de la comida. Con buena parte de la decoración de los muros en ladrillo caravista, tienes ya a primera vista un buen aliciente para despertar a tus sentidos con una nave fabricada a mano en 1962.

Carteles en Nookbike

Una vez que nos vamos fijando más, vemos detalles tan curiosos como interruptores de la luz originales, o el foso de la nave que algún día sirvió para realizar operaciones de reparación en maquinaria para molinos, e incluso las columnas de metal elaboradas y soldadas a mano, junto con una excelente decoración en las paredes con carteles de época que anuncian sus productos con logos que como podéis ver, han ido evolucionando con el tiempo.

Foso en Nookbikes

Además invitados a pasar al interior del taller por Tomás gerente de Nookbikes podemos ver como se conjuga a la perfección las más modernas y buenas herramientas con un trabajo que en un buen número de ocasiones se torna en artesanal, incluso en la creación de numerosas piezas de fabricación propias como atestigua el torno que se encuentra al fondo del taller.

torno Nookbikes

En definitiva un lugar agradable para los sentidos, donde viendo el detalle y cuidado del establecimiento te puedes imaginar que tu moto estará tratada con el mismo mimo. Espero poderos enseñar con detalle más adelante alguna de sus creaciones, que merecen la pena.

Ver galería completa » Taller Nookbikes (23 fotos)


Más información | Nookbikes

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