
Una de las medidas controvertidas del gobierno tripartito en Cataluña fue la creación de un gran área limitada a 80 km/h en los alrededores de la ciudad de Barcelona, que afecta a todas las vías en la zona, especialmente a las autopistas de acceso a la ciudad. La medida fue promovida inicialmente por temas de control de la contaminación, a lo que se añadió posteriormente una justificación adicional por la reducción de accidentes.
La medida levantó una cierta respuesta inicial por parte de los conductores, pero el gobierno tripartito cerró filas frente a las críticas y la defendió activamente. De hecho, en estos años han gastado bastante dinero en estudios para intentar justificar públicamente el éxito de la medida. Además, hace unos años dieron una vuelta de tuerca al invento e introdujeron la velocidad variable en los tramos de la C-31 y C-32 entre Barcelona y Castelldefels.








