
Después de que Albi nos descubriese por la mañana en qué consiste el coaching al que nos sometió Delfín durante buena parte del día, es hora de que yo os cuente la otra parte en la que estaba dividida el curso y que no era otra que el propio aprendizaje en pista de las técnicas específicas del supermotard.
Dieciséis fueron los pilotos que nos congregamos con dos instructores de lujo. Por un lado, Diego Grande y por otro, Kiniyo, al que una avería mecánica en su Suzuki no le permitió sacar todo su potencial hasta el final del día aunque nos demostró que va muy rápido y, sorprendentemente, aparentando una increíble relajación sobre la moto. De Diego Grande, pues que os voy a contar. Lo mejor es dejaros con una foto.







