Aprilia Tuono V4R APRC

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La Aprilia Tuono V4 R APRC fue puesta a nuestra disposición gracias a la gentileza de Vespa Gijón, que nos proporcionó su unidad de pruebas durante tres días para que pudiésemos exprimirle todo el jugo a la moto de Noale. Y vaya que si se lo exprimimos, en todos los escenarios posibles y jugando con todas las posibilidades que nos ofrecen sus múltiples opciones en este acabado APRC.

Empezamos familiarizándonos a sus mandos. La Aprilia Tuono V4 R APRC se siente muy compacta y corta entre ejes. Casi te llegas a sentir ubicado encima de la rueda delantera, como si de una hi-sport se tratase. Además, esta sensación se incrementa por la posición de las estriberas, las más retrasadas que he probado hasta la fecha en una naked. La postura es completamente al ataque y aunque el asiento es largo, presenta una caída en su parte trasera que nos hace ir casi continuamente pegados al depósito.

Giramos la llave y esperamos a que la moto haga el ya común check control. Allí observamos que además de lo que comentábamos ayer, tenemos luz de aviso de sobrerégimen entre el cuenta revoluciones y la pantalla multifunción. Pulsamos el botón de arranque y el tetracilíndrico en V cobra vida con un sonido escandalosamente poderoso, acompañado de un ronroneo metálico proveniente de la zona del embrague, recordándonos a los de accionamiento en seco de sus competidores, Ducati, aunque en este caso y siendo en baño de aceite me imagino que lo producirá el anti-rebote que equipa de serie.

Metemos primera y comenzamos nuestra andadura por ciudad. La Aprilia Tuono V4 R APRC que llevamos tiene escasamente cien kilómetros por lo que algunas de las sensaciones que tendremos, seguramente estarán condicionadas por la falta de rodaje. Quiero que lo tengáis en cuenta porque seguramente con el paso de los kilómetros, algún mando se suavice, por ejemplo.

Un embrague suave, de accionamiento por cable, nos permite iniciar la marcha y notamos que el motor gira perfectamente redondo a bajas vueltas. A pesar de la potencia, es perfectamente dosificable. Eso si, la relación de marchas es bastante larga, y tenemos que tirar de embrague a baja velocidad. Callejeamos sin problemas pero con un ojo puesto en el velocímetro porque a la menor insinuación sobre el puño derecho, nos podemos poner a ritmos ilegales por ciudad en un momento. Hay mucho par a bajas vueltas y se nota inmediatamente.

Según transcurren los kilómetros por casco urbano, el calor que va desprendiendo el motor se va haciendo cada vez más notable y llega un momento que empieza a ser un poco sofocante. Incluso en el pie izquierdo notamos un calor bastante acusado debido a que el colector de escape pasa cerca de esa zona antes de reconducirse al otro lado para llegar al silencioso. A pesar de su buen comportamiento en ciudad, se nota que no se encuentra en su hábitat natural. Incluso debemos tener cuidado con las vigas del chasis ya que llegan a alcanzar suficiente temperatura como para casi quemarnos.

Nada, nada, hay que salir de aquí cuanto antes y disfrutarla en un ambiente donde podamos extraer su potencial así que ponemos rumbo a un par de carreteras conocidas. Durante el camino, aprovechamos para cambiar algunos de los parámetros del motor y del control de tracción ya que para la ciudad llevábamos la Aprilia Tuono V4 R APRC (Aprilia Performance Ride Control) con todos los sistemas de seguridad al máximo.

Para empezar, modificamos el mapa de inyección del motor. Para ello, tan sólo tenemos que pulsar el mismo botón de arranque y veremos parpadear la letra de selección de mapea, siempre y cuando no estemos actuando sobre el acelerador. Con otra pulsación, lo cambiaremos. El sistema tardará aproximadamente cinco segundos en configurarse durante los cuales deberemos mantener el puño de gas cerrado.

Así, pasamos del modo R (Road) en el cual el motor reduce el par máximo y lo distribuye de modo suave con el fin de prevenir las pérdidas de adherencia (ideal para ciudad y superficies mojadas) al modo S (Sport), el que tan sólo las prestaciones están reducidas en primera y segunda velocidad. El tercer mapa, T (Track) queda reservado para uso en circuito y es el más directo y bestia en reacciones, sobre todo en marchas cortas por lo que no es aconsejable en carretera ya que apenas se puede aprovechar correctamente.

Una vez configurado el motor, jugaremos con el ATC (Aprilia Traction Control) regulable en ocho niveles y que hasta ese momento llevábamos configurado en el modo más restrictivo (el ocho). El sistema, al igual que los otros que engloba la Aprilia Tuono V4 R APRC, se basa en una plataforma inercial de la automoción, con dos giróscopos y dos acelerómetros que permiten a la centralita electrónica reconstruir las condiciones dinámicas de la moto e intervenir en el control del motor para facilitar al piloto la máxima velocidad del recorrido en cada momento.

Para modificar el ATC, todavía es más sencillo que el mapa del motor. Dos pulsadores en la parte inferior de la piña izquierda, marcados con los símbolos “+” y “-”, y que podemos manejar con el pulgar y el índice, nos permite aumentar o disminuirlo a nuestro antojo.

Probamos primero en el ocho y vemos que en cuanto le abrimos con decisión, la luz de aviso naranja del sistema situado en la parte superior del cuadro, comienza a parpadear. El motor ratea pero no percibimos ninguna insinuación de la parte trasera. Probamos el siete, seis y hasta el cinco, en el que comprobamos que podemos rodar con confianza sobre prácticamente cualquier asfalto a buen ritmo sin que la electrónica nos limite la entrega de potencia a la salida de las curvas. Si rodamos por carreteras con buen asfalto y buena temperatura, incluso se podría llegar a colocar sin problemas en el cuatro aunque si lo que queremos en hacerlo sin preocupaciones, un punto más es lo ideal.

Poco a poco nos vamos familiarizando con la Aprilia Tuono V4 R APRC, y notamos que es una moto muy ágil en carreteras viradas. A la menor insinuación, la moto entra en la curva rápidamente, mostrándose tremendamente rápida. Y por supuesto, en los curvones amplios a alta velocidad, es un auténtico tiralíneas a pesar del ancho manillar que en otras motos crea movimientos parasitarios en el tren delantero. Buena culpa de ello lo tiene el excelente amortiguador de dirección, perfectamente tarado para un uso en carretera.

A la salida de las curvas podemos enroscar el gas sin contemplaciones. Tanto en control de tracción como el AWC (Aprilia Wheelie Control), para gestionar los caballitos nos facilita mucho la tarea. Y ya no os digo nada cuando usamos el AQS (Aprilia Quick Shift), que permite cambiar instantáneamente sin cerrar el acelerador y sin usar el embrague, del que hablaremos en la tercera parte. No muchas motos permiten acelerar tan rápido y con tanta seguridad.

Pero ojo, tanta tecnología que permiten casi hacer una moto que es capaz de pilotarla un chimpancé (Salfumuuu dixit), tiene un inconveniente, y es que podemos llegar a la siguiente curva a más velocidad de la que estamos acostumbrados. Por suerte, el equipo de frenos de la Aprilia Tuono V4 R APRC es de lo mejorcito y con tan solo un dedo podemos disputar la frenada al mismísimo Max Biaggi sin problemas. Y con el embrague anti-rebote, liarnos a bajar marchas sin miedo a que el tren trasero nos deslice sin control.

Aquí si, aquí si que de verdad la Aprilia Tuono V4 R APRC se encuentra en su ambiente aunque, siendo sincero, si queremos de verdad exprimir sus prestaciones, la carretera se nos queda corta ya que si empezamos a exprimir marchas, antes de ver la luz de sobre-régimen para cambiar de tercera a cuarta, ya habremos perdido suficientes puntos de carné. Aunque por suerte, no es necesario ya que su gran par motor nos permite circular en la parte media del cuentavueltas de forma alegre.

Paramos a repostar y nos preparamos para entrar en autopista. ¿Todavía estás dispuesto a seguirme? ¿Todavía puedes?

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