Hay categorías que se relacionan directamente con un piloto en especial: Superbikes suena a Troy Bayliss o Carl Fogarty, 250cc suena a Max Biaggi y Supersport… suena a Kenan Sofuoglu. Si hay un piloto que saque lo mejor de los 600cc ese es Kenan Sofuoglu. El turco ha vuelto a subirse a lo más alto del podio en Nürburgring tras imponerse sin demasiados a sus dos perseguidores para dar el paso definitivo hacia un nuevo título que lo eleve de nuevo a campeón del mundo.
Kenan no había hecho la pole, era cuarto, pero había conseguido un ritmo en carrera brutal. Al apagarse el semáforo tras pasar el embudo de la primera curva, aparecía el resplandeciente Shoei Red Bull del turco delante de la estampida de Supersport. Jules Cluzel, Broc Parkes y Sam Lowes seguían la estela verde, que en aquel momento disfrutaba de 33 y 35 puntos.
Las primeras vueltas transcurrieron con una extraña calma, donde ninguno de ellos se atrevía a empezar la batalla. Esa situación de tranquilidad la rompió de forma espectacular Sam Lowes al propinar un hachazo memorable al piloto de Ten Kate, Broc Parkes. El australiano se desinfló, como de costumbre esta temporada, fue cazado por Fabien Foret y éste terminó alcanzando también a Sam. La lucha con el británico les llevó hasta la penúltima vuelta, en la que ambos se fueron largos en la frenada de recta de meta y Sam, al intentar recuperar lo perdido, se fue al suelo en el siguiente ángulo.
En el duelo por la victoria Jules puso toda la carne en el asador en el último giro. La posición era muy apta para Kenan, que se puede permitir acabar por detrás de Cluzel, pero el turco, lejos de conservar, le devolvió la jugada pocos metros después para terminar pasando por meta sin problemas y en una rueda.