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Accidente

Ciertamente parece una muy buena noticia que durante el mes de Enero de este año los accidentes mortales en moto hayan descendido a niveles de hace 10 años. Pero lamentablemente como bien sabemos, los números se pueden interpretar y “torturar” a conveniencia para sacar las conclusiones que más nos favorezcan. Así mientras unos ven brotes verdes, otros pueden ver el más oscuro abismo y algo parecido esta pasando con el dato de los accidentes mortales que se producen en nuestras carreteras.

Por un lado tenemos a la Asociación Nacional de Empresas del Sector de Dos Ruedas (Anesdor) que subraya la “tendencia a la baja” en cuanto a accidentes “no sólo es constante en el último lustro, también lo es desde hace más de una década” y señala que el número de víctimas mortales en enero ha caído un 25% respecto al mismo mes de 2003, a pesar de que el parque móvil de motocicletas se ha duplicado en este periodo. Pero realmente ¿debemos lanzar las campanas al vuelo? simplemente con este dato del mes de Enero. Sinceramente, creo que no.

Ducati Diavel accidentada

Además el secretario general de Anesdor, José María Riaño afirma:

Los resultados de enero son una excelente noticia, pero el buen comportamiento de la motocicleta en materia de siniestralidad y seguridad no es algo nuevo. Los vehículos de dos ruedas vienen demostrando una progresión muy positiva en este aspecto desde hace muchos años.

Como poco, me parece apresurado y demasiado triunfalista calificar de excelente noticia que nueve motoristas pierdan la vida en las carreteras. Y no os equivoquéis, que yo también estoy del lado de los motoristas para realizar un lectura positiva del dato. Pero flaco favor nos hacemos al creer que este descenso en la siniestralidad es única y exclusivamente fruto de las campañas de concienciación o de los sistemas de seguridad activos o pasivos de los motoristas y motocicletas.

Parece mentira que no se tenga la cautela necesaria a la hora de interpretar el dato de un mes de Enero con una ola de frío instalada en gran parte de la península que seguramente haga que coger la moto sea un acto heroico. Por no hablar de la situación económica de muchas familias, que seguramente hayan tenido que recortar sus gastos incluida su pasión por las dos ruedas.

Todo esto se solucionaría si se publicaran o midieran, no se si es posible hacerlo, el volumen de motos que circulan por nuestras carreteras. Ya que así se podría comparar de una manera más fiable. Lo que no tiene sentido es relacionar esa cifra con el parque de motos del país, ya que estas se podrán o no mover dependiendo de otras muchas circunstancias.

En definitiva una buena noticia pero en su justa medida. Y recordemos siempre que los fallecidos no son simplemente un número en una estadística.

Vía | Europaress

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