La semana pasada os había dejado caer que la última moto que probé en el Ducati Tour organizado en Gijón por Motos Jano fue la Ducati Hypermotard. Aunque en su momento, Héctor ya os trajo la prueba pertinente, voy a darle alguna vuelta de tuerca más.
Los que ya me conocéis, sabréis que mi debilidad es el supermotard. Por lo tanto, esta moto me viene como anillo al dedo. Me permite una postura erguida y relajada, con una caída natural de los brazos encima del manillar.
Visualmente, la moto me queda pequeña, o más bien diría enana. Sin embargo, por postura y costumbre, me permite moverme con absoluta naturalidad. Tanto esta como la KTM 990 SuperMoto son dos modelos que sólo podría definir de la siguiente forma: están fabricadas para ser el más malo de la carretera.
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