El Mundial de MotoGP no es innovador y no se puede hacer nada para cambiarlo

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CEV Moto3 Monlau Box

La afirmación de que el Mundial de MotoGP no es innovador no es mía, la ha hecho David Emmet en Motomatters. Pero el artículo no se queda ahí, sino que tiene bastante más razones para explicar la actual situación del Mundial de MotoGP. El artículo empieza hablando de que el límite de precio en elementos como los frenos o las suspensiones es un buen sistema para contener el disparatado gasto que supone desarrollar una moto para correr el Mundial de MotoGP. Hasta ahí creo que estamos todos de acuerdo. El problema viene cuando las marcas dejan de investigar precisamente obligadas por esa limitación de precios. Es lógico que si no vas a poder cobrar más por un producto este deje de actualizarse y nadie investigue más sobre él.

La solución que se nos puede ocurrir a todos para mantener esa investigación y evolución en marcha es que entren a competir más marcas (ya sean de suspensiones, frenos o de lo que sea). Pero de facto en el Mundial de MotoGP existe un problema de monopolio. Por un lado está la desorbitada cifra de dinero que supone poner en marcha la participación de cualquier marca en el Mundial de MotoGP. Porque recordemos que esto no consiste en simplemente llamar a una marca y ofrecerles tu producto.

Por muy atractivo que resulte ese producto los pilotos siempre intentan utilizar lo mismo que sus rivales. Así si una marca de amortiguadores se ofrece a muy buen precio, pero esas motos no empiezan a ir un segundo más rápidas que las demás el piloto (su entorno, los aficionados y todo el mundo) empezarán a echarle la culpa a esos amortiguadores de la marca XXX. ¿Por qué en Moto2 la mayoría de pilotos corren con el mismo chasis? Pues precisamente por ese razonamiento.

Según este artículo de David Emmet los pilotos entienden que una gran parte del rendimiento de una moto es culpa del propio piloto. Así que intentan minimizar los riesgos copiando al máximo el material que utilizan sus rivales. En algunos casos copiando hasta los reglajes. Lo que pasa es que esto no siempre es garantía de resultados. No hace falta explicar los resultados de algunos pilotos que no han conseguido poner a punto en dos años una moto “peculiar” porque no sabían como ponerla a punto ni adaptar su pilotaje a ella ni la marca era capaz de hacerles esa moto que ellos querían porque era lo que conocían y entendían sin problemas.

Valentino Rossi Sepang Test 2012

Supongamos que a pesar de todo esto una marca “aventurera” tire la casa por la ventana y se meta de cabeza en el mundial. Supongamos que esa marca venza las reticencias de los pilotos y por fin instale sus productos en una moto. En cuanto salgan al primer entrenamiento se encontrarán con un problema bastante serio. ¿Que ajustes utilizarán? Porque en teoría esta marca parte de cero y desconoce los datos de telemetría que sus rivales han ido acumulando con el paso de los años. Datos que se guardan bajo siete llaves y que ayudan a los pilotos en la puesta a punto de la moto. Principalmente porque con ellos en la mano se ajusta la moto a un nivel básico y después se pulen los detalles necesarios para ajustarse al estilo del piloto. Si este no se ajusta por si sólo a lo que le han dado. De nuevo otro obstáculo difícil de salvar, sólo se puede arreglar con paciencia y con los conocidos pilotos probadores. Total, más tiempo significa más dinero, precisamente lo que estábamos intentando evitar.

El último detalle es que, además, estas marcas “complementarias” también tienen un peso específico en el presupuesto de cualquier equipo. Por un lado hay que pagarles el material que instalan en la moto y por otro hay que darles espacio publicitario en el carenado. Porque recordemos que están en esto del Mundial de MotoGP para hacer negocio, y ese negocio pasa por que sus productos estén en la moto ganadora y la marca se vea bien en las fotos. Así cuando los compradores vayan al concesionario y vea que su futura moto utiliza los mismos amortiguadores que fulanito le dolerá un poco menos rascarse el bolsillo. Pero si la moto no gana la publicidad será la contraria (recordemos el entorno, los aficionados y demás criticándola) y nadie querrá esos amortiguadores en su moto.

Total, que al por un lado el invento de limitar la tecnología funciona mal, pero lo de limitar los precios tampoco parece la panacea porque siempre habrá un equipo con mucho dinero que invertirá en desarrollar lo que no esté limitado por reglamento y vencerá a los demás en la pista. Una muestra la tenemos en la caja de cambios sin costuras desarrollada por Honda, que tiene un precio prohibitivo y permite que sus motos ganen unas cuantas milésimas en cada vuelta. ¿Veremos prohibiciones tan concretas como en la Fórmula 1 en MotoGP? Pues al paso que vamos seguramente si, pero mientras llegan seguiremos oyendo la famosa cantinela de que hay que contener los precios para hacer más apetecible el Mundial de MotoGP a nuevas marcas y pilotos.

Claro que para llegar con un mínimo de garantías hay que invertir el presupuesto de varios años de investigación y desarrollo, también hay que convencer a los pilotos que se suban a esa moto de que el material disponible es lo mejor de lo mejor y conseguir que los resultados acompañen desde el primer día. Tarea difícil y nada barata, que nos vuelve a dejar en la casilla de salida. ¿Alguien tiene una varita mágica para arreglarlo?

Vía | Asphalt & Rubber; Motomatters
Fotos | Repsol Media; Ducati Corse

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